Menachem Mendel Schneerson, el Mesías judío a quien, sin embargo, la muerte (=el «fascismo») derrotó.

LA TEOLOGÍA DEL «PUEBLO ESCOGIDO» Y EL FUNDAMENTO DEL SUPREMACISMO JUDÍO. Si existe una idea que caracterice el judaísmo no es su creencia monoteísta en un sólo Dios o en la inmortalidad del yo personal —fraudes que comparte con otras religiones—, sino el eleccionismo étnico. En efecto, mientras que el cristianismo y el islam son religiones universalistas volcadas en el proselitismo con la pretensión de unir a toda la humanidad bajo un dogma teocrático (la iglesia y la umma, respectivamente), lo propio del judaísmo —que no excluye la conversión pero la explica en términos racialistas— es la perpetuación hasta nuestros días de un prejuicio etnocéntrico tribal, común y generalizado entre los pueblos primitivos, que convierte al ego y sus consanguíneos, en este caso judíos, en los únicos verdaderos «hombres» —y, por ende, a los no-judíos en seres de segundo rango, incompletamente humanos, no-hombres o incluso satánicos. Los judíos serían así seres superiores, los más inteligentes, los más morales y hasta divinos, etcétera. Las formulaciones del supremacismo judío pueden variar y existen corrientes modernas del judaísmo donde los rasgos supremacistas se encuentran muy atenuados (o disimulados), pero en todo caso la idea de «elección» y de diferencia esencial entre el judío y el no-judío, con un sesgo más o menos acusado de superioridad en favor del judío, constituye el elemento central de esta religión, la cual se confunde, por tanto, con una ideología política nacionalista de extrema derecha incluso en sus versiones más «liberales». El presente artículo es la continuación y segunda parte de El judaísmo como ideología racista, supremacista y genocida, publicado el pasado 29 de mayo. Mientras que en la primera parte acreditamos la temprana justificación teológica del anatema en las sagradas escrituras hebreas —institución cuya práctica, en la medida en que se dan también anatemas colectivos, santifica el genocidio—, aquí documentaremos el dogma teológico de la superioridad judía. Con esto queda esquematizado nuestro guión temático básico, que va del judaísmo como doctrina genocida al judaísmo como doctrina racista pasando por el judaísmo como doctrina supremacista. Ahora bien, el genocidio (1) implica lógicamente el supremacismo (2) y éste, a su vez, el racismo (3). ¡Pero no a la inversa! Se puede ser racista sin ser necesariamente supremacista; y cabe concebir un supremacismo no genocida que se limite a mantener la propia comunidad racial separada de las «comunidades (presuntamente) inferiores». Conviene subrayar, por otro lado, que no estamos hablando ahora de hechos históricos, sino de las relaciones internas de sentido en el seno del sistema ideológico judío tal como aparece expuesto en el Tanaj (sagradas escrituras judías) en cuanto fe o creencia comunitaria con pretensiones normativas (Halajá, ley judía). Sólo a partir del análisis de dichas estructuras semánticas, que motivan las pautas de conducta de los sionistas, es decir, de los nacionalistas judíos, podremos acto seguido interpretar, comprender y prever la política de la oligarquía financiera occidental. Una ideología bíblica conducente al apocalipsis mundial de la humanidad. Para la presente publicación valen, en cualquier caso, las mismas aclaraciones conceptuales o legales que, a fin de desautorizar de antemano cualquier interpretación antisemita de nuestras afirmaciones, ya se explicaron en la anterior.

EL GEN JUDÍO

Como puede comprobarse examinando multitud de documentos judíos sobre el eleccionismo étnico hebreo, el judaísmo no es de hecho una raza, sino una religión. Desde el momento en que alguien de cualquier raza puede en principio convertirse al judaísmo, no hay raza judía, luego tampoco debería poder hablarse de racismo y, mucho menos, de supremacismo judío. Por lo que respecta al racismo judío nos ocuparemos con más detalle en la tercera parte de esta serie; baste señalar, por de pronto, que dicha idea —incuestionable— del judaísmo en cuanto ideología, entra en flagrante contradicción con las pretensiones racistas de ciertos rabinos —no precisamente marginales— como Ovadia Yosef (rabino-jefe sefardí del Estado de Israel) o el séptimo Rebe de Chabad (asquenazí) y presunto (postrero) Mesías judío Menachem Mendel Schneerson. Pero también chirría con las políticas oficiales del Estado de Israel. Verbi gratia, la administración israelí cuando practica pruebas genéticas a los inmigrantes antes de concederles la ciudadanía judía (no existe oficialmente una ciudadanía israelí). Además, sépase que ningún judío puede casarse en Israel con un no-judío y, en cualquier caso, sin el permiso del Gran Rabinato. El estudio de la legislación civil israelí pone en evidencia que estamos ante un Estado legalmente racista que vulnera además, entre otros muchos imperativos «liberales», los preceptos laicistas republicanos sobre la separación institucional Religión/Estado.

Israel hace pruebas de ADN para certificar si los migrantes son realmente judíos para poder casarse

Solo los migrantes judíos conforme a la ley religiosa judía pueden casarse en Israel, un país que no reconoce los matrimonios civiles salvo que tengan lugar en el extranjero. Muchos migrantes de la antigua Unión Soviética descubren en el último momento que no pueden casarse porque el rabinato no los considera judíos.

JERUSALÉN 21/03/2019 07:45 EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Israel está practicando pruebas genéticas para verificar si migrantes de la antigua Unión Soviética son realmente judíos de acuerdo con la halajá (la ley religiosa judía), y en función de los resultados de los análisis de ADN se les autoriza o no a contraer matrimonio con sus parejas judías, según ha confirmado el gran rabino de los judíos asquenazis.

La noticia saltó a los medios de comunicación hace unos días pero entonces el ministro del Interior, Aryeh Deri, del partido ultraortodoxo Shas, lo negó taxativamente en una declaración que transmitieron las cadenas de televisión hebreas y fue recogida por la prensa.

Sin embargo, posteriormente el gran rabino de los judíos asquenazis, David Lau, corrigió al ministro del Interior y confirmó que el rabinato está haciendo pruebas de ADN a parejas que quieren casarse con el fin de certificar si son realmente judías. Según Lau, se trata de “casos aislados” que se están haciendo sin ningún tipo de “coerción”.

La revelación, sin embargo, no ha tenido ninguna repercusión en Israel, inmersa ahora en la campaña electoral para los comicios del 9 de abril. En las últimas legislaturas, el voto de los diputados religiosos ha sido decisivo, de manera que ningún partido, especialmente los más grandes, quieren entrar en este tema.

El diario Yediot Ahronot dice que el “complicado procedimiento” de análisis genético se está haciendo no solo a ciertas parejas que quieren casarse sino también a los familiares de las parejas, una circunstancia que puede ayudar a determinar el origen genético de las personas analizadas, y también su religión de acuerdo con la halajá.

“En una ocasión, a una mujer joven que fue al rabinato antes de casarse, le pidieron que se hiciera una prueba de ADN juntamente con su madre y su tía, para eliminar la posibilidad de que su madre fuera adoptada”, dice el rotativo de Tel Aviv. “A la mujer joven se le dijo que si rechazaba esa petición, su solicitud de matrimonio sería rechazada”.

El rabinato tiene listas negras y secretas de israelíes que no son judíos según la halajá

En Israel el rabinato tiene competencias exclusivas para celebrar matrimonios entre judíos. De hecho, Israel solo autoriza matrimonios religiosos entre judíos, cristianos y musulmanes por separado. Los matrimonios mixtos, o los matrimonios entre judíos que no son judíos de acuerdo con la halajá, se han de celebrar necesariamente fuera del país para ser reconocidos en Israel, aunque nunca serán reconocidos por el rabinato.

El rabinato trata siempre de determinar si un judío es realmente judío, aunque hasta ahora no constaba que hiciera pruebas de ADN para verificar el judaísmo de las personas que se quieren casar. No es extraño encontrar casos en los que uno de los novios descubre en el último momento en el rabinato que no es judío según la halajá y en consecuencia no se puede casar.

El rabinato tiene listas negras y secretas de israelíes que no son judíos según la halajá. Los rabinos ortodoxos que son los únicos que pueden casar a los judíos dentro de Israel, miran las listas negras antes de celebrar cualquier matrimonio para comprobar si figura el nombre de alguno de los novios.

Según la halajá, es judía cualquier persona que tiene una madre judía o que se ha convertido al judaísmo por medio de un rabino ortodoxo. Sin embargo, la ley israelí dice que cualquier persona hija o nieta de un judío puede emigrar automáticamente a Israel y acceder a la nacionalidad de este país.

Entre lo que dice la halajá y lo que dice la ley israelí se produce una disfunción dado que, por ejemplo, una persona que es nieta de un abuelo judío puede emigrar automáticamente a Israel según la Ley del Retorno, pero el rabinato no la considerará judía de acuerdo con la halajá. Las personas de esta categoría tendrán que seguir un proceso de conversión al judaísmo con un rabino ortodoxo para que el rabinato las certifique como judías.

Alrededor de un millón de judíos de las repúblicas de la antigua Unión Soviética emigraron a Israel desde los años novena. Se estima que cientos de miles de estos judíos no son realmente judíos de acuerdo con la halajá, de manera que si no se convierten al judaísmo, se encuentran en una especie de limbo jurídico y religioso, y cuando llega el momento pueden descubrir que no se pueden casar. Si no se convierten al judaísmo, también el nombre de sus futuros hijos figurará en las listas negras del rabinato y dentro de veinte o treinta años tendrán el mismo problema.

“Hay algunos casos en los que hay personas que dicen que son judías pero no disponen de los documentos necesarios para confirmarlo, o nosotros encontramos contradicciones entre sus declaraciones y lo que nosotros hemos descubierto de esas personas”, ha aclarado el gran rabino Lau. El gran rabino añade que entonces “se sugiere” a esas personas que pasen una prueba de ADN, “aunque no se obliga a nadie a pasarla”.

“Desgraciadamente, continúa Lau, “hay inmigrantes que a pesar de que pueden emigrar a Israel acogiéndose a la Ley del Retorno, no son judíos de acuerdo con la halajá”. Por su parte, el diario Yediot Ahronot añade que el fenómeno de las pruebas genéticas por parte del rabinato “está creciendo”.

Fuente: https://www.publico.es/internacional/israel-israel-pruebas-adn-certificar-migrantes-son-realmente-judios-casarse.html

Los excluidos dejan de serlo si se convierten, luego —se concluirá— no hay en verdad problema racial. La pregunta sería entonces si dicha conversión religiosa al judaísmo de los no-judíos —-catalogados de esta manera en términos «científicos» ¡¡¡e incluidos en una lista negra!!!— produce algún cambio genético que transforme su ADN, lo que es absurdo. Ahora bien, esta ambigüedad conceptual a medio camino entre la teología y la genética, que evoca el doblepensar de Orwell, constituye la sustancia misma del judaísmo. En ella vive y pervive la anacrónica creencia tribal etnocéntrica hebrea como una negación de toda lógica, siendo así que esta institución filosófica, en cuanto imperativo espiritual —griego, ario—, sería para la rabulística rabínica cosa satánica y mortífera que el judío debe ignorar. Por cuanto la lógica y, por ende, la ciencia, conduce fatalmente a explicitar, conceptutalizar e institucionalizar la experiencia de la finitud, a saber, a la filosofía. Cuya negación resume en una palabra el credo judaico de la obstinada persistencia colectiva: todos los pueblos perecen tarde o temprano; el judío, no (la inmortalidad individual es una idea procedente de la religión persa y tardíamente incorporada al judaísmo en el primer Exilio babilónico). Ahora bien, estas cuestiones (que abordaremos en la tercera parte) nos apartan por ahora del tema central del presente artículo, el supremacismo judío. Éste debe ante todo ser documentado en los textos más ancestrales del canon judaico, a saber, la Torah y el conjunto del Tanaj (la Biblia hebrea, muy anterior al Talmud). Recordemos que el Tanaj se corresponde de forma aproximada, mas no exacta, con aquéllo que los cristianos denominan Antiguo Testamento.

EL SUPREMACISMO EN EL TANAJ

La cuestión que nos ocupa aquí, por consiguiente, es si el concepto de «pueblo escogido», racial o no, implica necesariamente el de superioridad, es decir, el supremacismo, biológico o cultural. Hay corrientes moderadas del judaísmo que niegan la relación necesaria entre eleccionismo y supremacismo. Pero los textos sagrados sobre el anatema —y ya no digamos las políticas sionistas e israelíes—, permiten objetar, como poco, una duda razonable en el caso judío. Véase, por ejemplo, el capítulo séptimo del Deuteronomio:

1 Cuando Jehová tu Dios te haya hecho entrar en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, y al gergeseo, y al amorreo, y al cananeo, y al ferezeo, y al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú,

2 y cuando Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo. No harás con ellos alianza ni les tendrás misericordia.

3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo ni tomarás a su hija para tu hijo.

4 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros y pronto te destruirá.

5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera y quemaréis sus esculturas en el fuego.

6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

7 No por ser vosotros más numerosos que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais los menos numerosos de todos los pueblos,

8 sino porque Jehová os amó y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres; os ha sacado Jehová con mano poderosa y os ha rescatado de la casa de servidumbre, de manos de Faraón, rey de Egipto.

9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que aguarda el convenio y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones,

10 y que da el pago en la cara del que le aborrece, destruyéndolo; y no se tarda en retribuir al que le odia; en su cara le dará el pago.

11 Guarda, por tanto, los mandamientos, y estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.

12 Y acontecerá que, por haber oído estos decretos, y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el convenio y la misericordia que juró a tus padres.

13 Y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto y tu aceite, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.

14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni mujer estéril, ni en tus bestias.

15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, sino que las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.

16 Y destruirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; tu ojo no les tendrá piedad, ni servirás a sus dioses, porque te será motivo de tropiezo.

17 Si dices en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo, ¿cómo las podré desarraigar?,

18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto,

19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y de los milagros, y de la mano poderosa y brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó. Así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos en cuya presencia tú temes.

20 Y también enviará Jehová tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que queden y los que se hayan escondido de delante de ti.

21 No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible.

22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas de inmediato, para que las bestias del campo no se aumenten contra ti.

23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con gran destrozo hasta que sean destruidas.

24 Y él entregará sus reyes en tus manos, y tú borrarás el nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te hará frente hasta que los destruyas.

25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás la plata ni el oro que las recubren para tomarlos para ti, no sea que tropieces por ello, pues es abominación a Jehová tu Dios.

26 Y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema como ella; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

El hebreo es un «pueblo especial», santo, bendito más que («superior a») todos los pueblos de la tierra y, por si fuera poco, con derecho a destruir sin piedad (anatema) cualesquiera pueblos que nieguen su condición de sometidos o inferiores al escogido. La elección de unos comporta necesariamente la exclusión de otros. Si hay un pueblo santo, el resto de los pueblos han de ser profanos. Para incurrir en «falta» merecedora de destrucción total no es menester, empero, ni siquiera omitir el debido «amor» a Yahvé, el dios judío, como único dios («un dios celoso»), ya sea de forma explícita o implícita (verbi gratia, adorando a otros dioses o a ninguno, vulnerando sus innumerables preceptos, ofendiendo a un judío, etcétera): la elección de Yahvé es completamente gratuita. Mas una vez honrado Yahvé como dios, hay que acatar también el rango «especial» y el plus («más») —de santidad— que Él concedió graciosamente a su pueblo. O sea que no basta con reconocer a Yahvé como dios exclusivo de los judíos: es obligatorio someterse acto seguido a los judíos mismos. En caso contrario, las naciones «transgresoras» serán aniquiladas. Quizá no inmediatamente («no podrás acabar con ellas de inmediato»), pero tiempo al tiempo… Y el tiempo, para los perturbados mentales y criminales genocidas sionistas de la oligarquía, ha llegado. Pregunten si no por Irak, Siria, Libia, Líbano…

Según el antifascista Michel Onfray (Traité d’athéologie, p.199) la Torah inventa la desigualdad étnica, ontológica y metafísica de las razas. Bien entendido que las prácticas racistas, supremacistas o genocidas eran habituales y comunes en la Antigüedad y no exclusivas de ningún pueblo, los judíos son los primeros en teorizar dichas prácticas para «santificarlas» (=legitimarlas). En consecuencia, cuando afirmamos que el judaísmo inventa el racismo y el genocidio, no nos referimos a unas meras pautas de conducta de facto, sino a su justificación discursiva y consecuente institucionalización litúrgica (el anatema deviene acto sacrificial regulado por los sacerdotes del Templo). Al decir de André Gaillard en su imprescindible Le judaïsme et l’invention du racisme culturel (p. 23 de la edición en pdf), esta noción judía de pueblo elegido puede descomponerse en tres elementos: 1/ el mito de la Alianza divina/Pueblo elegido; 2/ la ley rabínica de la transmisión hereditaria de la judeidad; 3/ la mística bíblica de lo puro y lo impuro. Nos remitimos a su argumentación para quienes quieran profundizar más allá de los límites del presente artículo introductorio.

Gaillard basa sus afirmaciones en las siguientes referencias bíblicas explícitas (por supuesto, hay muchas más): Éxodo 19:5-6: Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Y 1 Crónicas 16:13: Oh vosotros, hijos de Israel su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. Jehová, Él es nuestro Dios; sus juicios están en toda la tierra. Él hace memoria de su pacto perpetuamente, Y de la palabra que él mandó para mil generaciones. No hace falta insistir mucho en la relevancia antropológica de todas estas cuestiones, pero cuando a semejante interés puramente científico se añade el hecho de que dicha ideología, en su versión secularizada —el sionismo—, es la oficiosa del Estado de Israel y, por si fuera poco, fundamenta la agenda social de la oligarquía financiera judeo-cristiana occidental, comprendemos su importancia política. [El jefe de Goldman Sachs: «Los banqueros hacen el trabajo de Dios»].Ahora bien, un tema que debería ser abordado en los medios de comunicación de masas, los foros intelectuales y los parlamentos liberales es censurado sistemáticamente o falseado con pretensiones maliciosas —difundidas por la propia oligarquía o sus secuaces de extrema derecha cristiana— como, por ejemplo, que las élites son progres o carecen de toda ideología excepto la del enriquecimiento. Por cuanto si alguien osare plantear la idiosincrasia ideológica real de la oligarquía, será acusado de antisemita y nazi, encarnación del «mal absoluto». Una estigmatización teológica que desvela sin quererlo, por sí misma, la verdad del judeo-cristianismo oligárquico. (De ahí que el judaísmo tenga que ser objeto permanente de análisis filosófico en CARRER LA MARCA, porque no hay otro lugar en la red donde este imperativo democrático sea llevado hasta sus últimas consecuencias). A continuación añadimos otros veinte pasajes de la Biblia en los que se puede documentar la noción supremacista de «pueblo elegido»:

Deuteronomio 14:2. Porque eres pueblo santo para el Señor tu Dios; y el Señor te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

Deuteronomio 26:17-19. Has declarado hoy que el Señor es tu Dios y que andarás en sus caminos y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus ordenanzas, y que escucharás su voz. Y el Señor ha declarado hoy que tú eres su pueblo, su exclusiva posesión, como Él te prometió, y que debes guardar todos sus mandamientos; y que Él te pondrá en alto sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza, renombre y honor; y serás un pueblo consagrado al Señor tu Dios, como Él ha dicho.

2 Samuel 7:23-24. ¿Y qué otra nación en la tierra es como tu pueblo Israel, al cual viniste a redimir para ti como pueblo, a fin de darte un nombre, y hacer grandes cosas a su favor y cosas portentosas para tu tierra, ante tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, {de} naciones y {de} sus dioses? Pues tú has establecido para ti a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, has venido a ser su Dios.

1 Reyes 8:53. Pues tú los has separado de entre todos los pueblos de la tierra como tu heredad, como lo dijiste por medio de tu siervo Moisés, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh! Señor Dios.

1 Reyes 10:9. Bendito sea el Señor tu Dios que se agradó de ti para ponerte sobre el trono de Israel; por el amor que el Señor ha tenido siempre a Israel, te ha puesto por rey para hacer derecho y justicia.

1 Crónicas 17:20-21. Oh! Señor, no hay nadie como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. ¿Y qué otra nación en la tierra es como tu pueblo Israel, al cual Dios vino a redimir {como} pueblo para sí, a fin de darte un nombre {por medio} de cosas grandes y terribles, al echar naciones de delante de tu pueblo, al que rescataste de Egipto?

Salmos 105:8-15. Para siempre se ha acordado de su pacto, de la palabra que ordenó a mil generaciones, {del pacto} que hizo con Abraham, y de su juramento a Isaac. También lo confirmó a Jacob por estatuto, a Israel como pacto eterno (…)

Salmos 135:4. Porque el Señor ha escogido a Jacob para sí, a Israel para posesión suya.

Isaías 41:8. Pero tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo.

Isaías 43:1-3. Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh! Jacob, y el que te formó, oh! Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre; mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo {estaré} contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará. Porque yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador; he dado a Egipto por tu rescate, a Cus y a Seba en lugar tuyo.

Isaías 44:21. Recuerda estas cosas, Jacob, y tú Israel, porque mi siervo eres. Yo te he formado, siervo mío eres; Israel, no me olvidaré de ti.

Jeremías 31:1-4. En aquel tiempo –declara el Señor– yo seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo. Así dice el Señor: Ha hallado gracia en el desierto el pueblo que escapó de la espada, Israel, cuando iba en busca de su reposo. Desde lejos el Señor se le apareció, {diciendo:} Con amor eterno te he amado, por eso te he atraído con misericordia.

Jeremías 31:9-11. Con llanto vendrán, y entre súplicas los guiaré; los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy un padre para Israel, y Efraín es mi primogénito. Oíd, naciones, la palabra del Señor, anunciad en las costas lejanas, y decid: El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo guardará como un pastor a su rebaño. Porque el Señor ha rescatado a Jacob, y lo ha redimido de manos más fuertes que él.

Jeremías 46:27-28. Pero tú no temas, siervo mío Jacob, ni te atemorices, Israel; porque he aquí, te salvaré de lugar remoto, y a tu descendencia de la tierra de su cautiverio. Y volverá Jacob, y estará tranquilo y seguro, y nadie lo atemorizará. Tú no temas, siervo mío Jacob –declara el Señor– porque yo estoy contigo; pues acabaré con todas las naciones adonde te he expulsado, pero no acabaré contigo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.

Ezequiel 36:24-28. Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.

Ezequiel 37:21-25. Y diles: Así dice el Señor Dios: He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

Joel 3:1-2. Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Judá y Jerusalén, reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Josafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.

Amós 3:1-2. Oíd esta palabra que el Señor ha hablado contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hizo subir de la tierra de Egipto, diciendo: Sólo a vosotros he escogido de todas las familias de la tierra; por eso os castigaré por todas vuestras iniquidades.

Romanos 11:1-2. Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado a su pueblo, al cual conoció con anterioridad.

Hebreos 8:8-13. Porque reprochándolos, Él dice: mirad que vienen días, dive el Señor, en que estableceré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Porque éste es el pacto que yo haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en la mente de ellos y las escribiré sobre sus corazones. Y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

Se recomienda leer los capítulos completos para la correcta contextualización de los fragmentos. En color azul aquellos pasajes que acreditan el supremacismo judío en el Tanaj. Parece obvio, para concluir, que el racismo judío es supremacista, es decir, que no se limita a guardar una identidad volkisch, sino que preténdese superior a otros pueblos y, por tanto, institucionaliza la existencia de pueblos inferiores. Por otro lado, como ya vimos en el artículo anterior, también institucionaliza el genocidio (anatema). Puede afirmarse, por tanto, que el judaísmo inventa la noción de «holocausto» (¡que significa, precisamente, sacrificio!) aplicada luego a otros pueblos y a los propios judíos por naciones occidentales que, lamentablemente, fueron aculturadas en el molde bíblico. En la tercera parte de esta serie nos ocuparemos del racismo judío haciendo abstracción de las cuestiones relacionadas con el supremacismo y el genocidio.

En cualquier caso y para evitar malentendidos, hacemos nuestro el Aviso Legal del sitio FILOSOFÍA CRÍTICA. A continuación reproducimos y hacemos nuestro su texto íntegro:

¿QUIÉNES SOMOS?

FILOSOFÍA CRÍTICA es un sitio de internet con una finalidad estrictamente filosófica, teórica y literaria amparada por el derecho universal a la libertad de pensamiento, información, investigación, expresión y opinión.

FILOSOFÍA CRÍTICA respeta o acata la normativa positiva vigente como «ley» y exige su cumplimiento en defensa de los más débiles por mucho que cuestione los fundamentos éticos de la misma y el carácter ideológico fraudulento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

FILOSOFÍA CRÍTICA opina también sobre cuestiones políticas siempre que las circunstancias, por ejemplo la vulneración de los derechos de las personas (y sobre todo en aquello que concierna a derechos fundamentales de trabajadores, escritores, detenidos y presos), así lo exijan. En cualquier caso, se pronunciará siempre en términos pacíficos y contrarios a toda forma de violencia o discriminación por cualquier motivo (social, racial, religioso e ideológico) dentro del «marco pacífico de convivencia».

FILOSOFÍA CRÍTICA reivindica la aplicación de la pena de muerte, en cuanto precepto legal, para los responsables de delitos de genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la paz o crímenes contra la humanidad.

FILOSOFÍA CRÍTICA considera legítima la lucha del pueblo palestino contra las fuerzas de ocupación israelíes y la autodefensa de Hamas y Hezbolá frente a la agresión de tropas regulares, pero no los actos de terrorismo que tengan por objetivo la población civil del Estado de Israel o personas de etnia judía (u otra condición) dondequiera que éstas residan.

En general, FILOSOFÍA CRÍTICA rechaza cualquier forma de ideología o práctica terroristas, así como la versión estatal, burocrática y policial de ese mismo fenómeno, a saber, el totalitarismo.

FILOSOFÍA CRÍTICA se define, desde el punto de vista político, como una página de izquierdas, nacionalista, democrático-asamblearia, popular, republicana, laica, socialista, ecologista, antirracista, patriótica y antiliberal que, como tal, desplegará una crítica sistemática contra la «oligarquía financiera transnacional» (=gran capital) en tanto que «enemigo político» de los trabajadores de todas las naciones, pueblos y culturas del mundo.

FILOSOFÍA CRÍTICA promueve el procesamiento de los responsables políticos de la guerra contra Iraq (2003), entre otros genocidios impunes perpetrados por las potencias occidentales y coloniales desde el exterminio sistemático de los indios autóctonos pieles-rojas y la esclavitud negra en los Estados Unidos de América hasta los actuales ataques con drones a civiles indefensos («asesinatos selectivos»). Esta página reivindica las consecuencias derivadas de la doctrina del derecho natural en materia de tiranicidio.

Yahvé a Josué. «Ahora, vete y castiga a Amalec, consagrándolo al anatema con todo lo que posee, no tengas compasión de él, mata hombres y mujeres, niños y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos» (I Samuel 15, 3). Atrocidades judías.

Todas las menciones críticas a «el Holocausto» en este blog se entenderán referidas a «la ideología del Holocausto» según la interpreta el escritor judío norteamericano Norman G. Finkelstein en La industria del HolocaustoReflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío (Madrid, Siglo XXI, 2002) u otros textos de su producción literaria. El comienzo de dicha obra reza así:

«Este libro es tanto una anatomía como una denuncia de la industria del Holocausto. En las páginas que vienen a continuación argumentaré que ‘el Holocausto’ es una representación ideológica del holocausto nazi» (op. cit., p. 7).

El texto completo de La industria del Holocausto puede descargarse en:

http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Finkelstein_Norman/IndustriaDelHolocausto.htm

Cualquier interpretación que vaya más allá de las tesis de Finkelstein se fundamentará en las afirmaciones de los autores e investigadores académicos citados más abajo y, por lo tanto, la exégesis en este sitio queda circunscrita al libre debate teórico, filosófico, cultural e historiográfico.

FILOSOFÍA CRÍTICA condena expresamente el racismo y el antisemitismo en las entradas o comentarios concernientes a esta temática y ha publicado en algunos posts llamamientos explícitos contra la violencia skin-head. Por este motivo, nunca hablará de «los judíos» en general a fin de evitar confusiones abusivas que, entre otros bienes jurídicos, afectarían de forma negativa a sus propias fuentes, formadas en buena parte por autores de etnia hebrea.

Sin embargo, por su relevancia histórica e internacional, este sitio se refiere a menudo a ideologías concretas, entre otras: el sionismo, la extrema derecha judía o israelí, el racismo y supremacismo ultraderechista hebreo, en acepciones semánticas bien acotadas a efectos de evitar la difamación étnica. También criticamos con dureza en FILOSOFÍA CRÍTICA la política de un país: el Estado de Israel, pero no negamos el derecho de la nación judía a una existencia independiente. Asimismo, informamos sobre las actividades de sectores políticos y sociales muy determinados de procedencia judía: «la comunidad judía organizada de EEUU», el «lobby judío» americano u otros grupos influyentes, como los sionistas cristianos (que no son judíos), dentro de la oligarquía financiera transnacional. En este último punto, FILOSOFÍA CRÍTICA se basa en los usos lingüísticos e informaciones emitidas por el sociólogo norteamericano de izquierdas James Petras. Véase al respecto su informe «El poder en el poder globalizado», que enlazamos a continuación:

http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com.es/2011/01/informe-petras-6-9-2010.html

Cuando la crítica filosófica vaya dirigida a la cultura religiosa judía en su conjunto, FILOSOFÍA CRÍTICA utiliza el término «el judaísmo» (y no «los judíos») en el sentido de los términos expuestos por el filósofo Karl Marx, aunque no en los términos mismos, los cuales, en la actualidad, para vergüenza de nuestras «democracias», serían ilegales:

El judaísmo alcanza su plenitud con la sociedad burguesa, pero la sociedad burguesa sólo llega a su plenitud en el mundo cristiano. Sólo bajo el dominio del cristianismo, que convierte en relaciones puramente externas al hombre todas las relaciones nacionales, naturales, morales y teóricas, podía la sociedad burguesa separarse totalmente de la vida del Estado, desgarrar todos los vínculos genéricos del hombre, suplantar esos vínculos genéricos por el egoísmo, por la necesidad egoísta, disolver el mundo de los hombres en el mundo de los individuos atomizados que se enfrentan los unos contra los otros hostilmente. El cristianismo ha surgido del judaísmo. Y ha vuelto a disolverse en él. El cristiano era desde el principio el judío teorizante; el judío es por ello el cristiano práctico y el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío. (…) No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible el judío. Su conciencia religiosa se despejaría como un vapor turbio que flotara en la atmósfera real de la sociedad. Y, de otra parte, cuando el judío reconoce como nula esta su esencia práctica y labora por su anulación, labora, al amparo de su desarrollo anterior, por la emancipación humana pura y simple y se manifiesta en contra de la expresión práctica suprema de la auto enajenación humana. Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en el que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado el cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo (Karl Marx, Sobre la Cuestión Judía, 1844).

«La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo» (Karl Marx, Sobre la Cuestión Judía, 1844).

Compartimos la opinión, expresada por Hannah Arendt, de que las críticas de Marx al judaísmo no pueden ser calificadas de antisemitismo. En este sentido se refiere esta autora judía a

«(…) los famosos escritos antijudíos del joven Marx, que tan frecuente e injustamente ha sido acusado de antisemitismo. Que el judío Karl Marx pudiera escribir de la misma forma que aquéllos radicales antijudíos sólo probaba cuán poco había en común entre este tipo de argumentación antijudía y el antisemitismo declarado» (Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, I, Antisemitismo, Madrid, Alianza, 1981, p. 59).

Las críticas al Estado de Israel como organización responsable de crímenes de lesa humanidad se fundamentan en obras de reconocido prestigio, algunas de las cuales se citan a continuación:

Ilan Pappé: La limpieza étnica de Palestina, Barcelona, Crítica, 2008.

Israel Shahak: Historia judía, religión judía, Madrid, Machado Libros, 2003.

Noam Chomsky / Ilan Pappé: Gaza en crisis, Madrid, Taurus, 2011.

Norman G. Finkelstein: La industria del Holocausto, Madrid, Siglo XXI, 2002.

Ilan Pappé: Los demonios de la Nakba, Madrid, Bósforo, 2008.

Sobre los elementos racistas que pueden detectarse en el judaísmo religioso (con las consecuentes derivaciones políticas):

Israel Shahak: Historia judía, religión judía, Madrid, Machado Libros, 2003.

Sobre la colaboración entre el sionismo y el nazismo durante el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial:

Lenni Brenner: Sionismo y fascismo, Madrid, Bósforo, 2010.

Sobre los genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad perpetrados por los regímenes comunistas, hechos que permanecen impunes en su mayor parte:

Stéphane Courtois et alii: El libro negro del comunismo. Crímenes, terror, represión, Barcelona, Planeta, 1998.

Sobre los crímenes de lesa humanidad, totalmente impunes, perpetrados por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial contra el pueblo alemán, con 13 millones de víctimas computadas:

Giles Macdonough: After the Reich. The brutal History of the Allied Occupation, Nueva York, Basic Books, 2007.

Jörg Friedrich: El incendio. Alemania bajo los bombardeos (1940-1945), Madrid, Taurus, 2003.

Alfred M. de Zayas: Némesis at Potsdam, Londres, Routledge/Kegan Paul, 1977.

Alfred M. de Zayas: The German Expelles. Victims in War and Peace, Nueva York, Martin’s Press, 1993.

James Bacque: Other losses, Londres, Little Brown, 2004.

James Bacque: Crimes and Mercies, Vancouver, Talon Books, 2007.

John Sack: An Eye for An Eye. The Untold Story of Jewish Revenge Against Germans in 1945, London, Basic Books, 1995.

Sobre los crímenes de lesa humanidad, también impunes, perpetrados por los vencedores de la Primera Guerra Mundial contra el pueblo alemán, con 1 millón de víctimas:

Paul Vincent: The Politics of Hunger. The Allied Blockade of Germany, 1915-1919, Ohio University, London, 1985.

Alfred de Zayas (relator de la ONU): «Nuremberg fue un ejercicio de hipocresía. Una continuación del odio y la guerra por la instrumentalización de la administración de justicia, una corrupción de las normas y procedimientos legales, una contaminación de la filosofía, un tribunal verdaderamente fariseo».

FILOSOFÍA CRÍTICA considera que el derecho a no ser discriminado por motivos ideológicos ampara también a quienes se consideren o sean considerados «fascistas» pero, pese a ello, actúen de conformidad con la legalidad vigente, tanto si la comparten en su fuero interno cuanto si entienden, como es nuestro caso, que la parafernalia «democrática» actual es un fraude al servicio de la oligarquía financiera transnacional.

FILOSOFÍA CRÍTICA se fundó el 20 de noviembre de 2007 con una especial mención a los 100 millones de personas acusadas de «fascistas» y exterminadas bajo regímenes totalitarios comunistas o como consecuencia de la violencia terrorista marxista-leninista testimoniada por el Premio Nobel Alexandr Solzhenitsyn en su obra Archipiélago Gulag. Respecto a las leyes estalinistas que tipificaban expresamente como «fascistas» a las víctimas de los campos de concentración bolcheviques, véase:

«Ya sabíamos que ‘fascistas’ era el apodo de los del Artículo 58, puesto en circulación por los perspicaces cófrades y aprobado con gusto por las autoridades» (Solzhenitsyn, A., Archipiélago Gulag, Barcelona, Tusquets, tomo II, 2005, p. 180).

El significado de la palabra «fascismo» en FILOSOFÍA CRÍTICA se refiere, en primer lugar, al empleo criminal que de ella han hecho, desde Stalin, los comunistas para la represión, discriminación y exterminio de ciudadanos inocentes o de simples disidentes ideológicos. Dicha acepción criminal ha sido aceptada, desde el año 1945, por las «democracias liberales occidentales» para referirse despectivamente a toda clase de disidentes o desafectos a la oligarquía financiera transnacional. Cuando no sea así, se referirá a los usos lingüísticos que se definan en la correspondiente entrada de blog, los cuales opondrán siempre el «fascismo» a cualquier significado racista o antisemita por motivos ampliamente fundamentados desde el punto de vista historiográfico, los cuales se citarán con las referencias bibliográficas correspondientes. Por ejemplo, cuando FILOSOFÍA CRÍTICA se refiere al papel de fascistas en la salvación de miles de judíos perseguidos por la Gestapo:

«Quedaba todavía un asilo inesperado. La Italia de Mussolini, que siempre se había limitado a imitar con indiferencia los decretos de Nüremberg de 1938, asumió la defensa activa de los refugiados judíos en la zona italiana de ocupación (…) cuando las deportaciones desde la zona del litoral aumentaron a principios de 1943, las autoridades italianas de ocupación las impidieron al este del Ródano, y advirtieron al gobierno francés que si bien él podía hacer lo que se le antojara con los judíos franceses, los judíos extranjeros en la zona ocupada por Italia eran incumbencia exclusiva de las autoridades italianas. En marzo, éstas intervinieron para impedir que los prefectos franceses de Valence, Chambéry y Annecy detuviesen a judíos extranjeros en esta región. En junio de 1943, el prefecto de la policía italiana, Lospinosa, evitó la detención por parte de los franceses de 7000 judíos extranjeros en Mégève. El hecho de que un jefe fascista de la policía italiana tuviese que indicar a Antignac, el hombre de confianza de Darquier de Pellepoix en el Comisariado General de Asuntos Judíos, que Italia “respetaba los principios elementales de humanidad”, permite hacerse una idea del antisemitismo de Vichy» (Robert Paxton, La Francia de Vichy, Barcelona, Noguer, 1974, pp. 161-162).

En los casos en que el fascismo haya perpetrado crímenes de lesa humanidad, FILOSOFÍA CRÍTICA expresará también su condena o repudio, tanto por intereses meramente legales cuanto por motivos morales relacionados con la verdad racional.

FILOSOFÍA CRÍTICA abomina de todos los genocidios y se solidariza con todas las víctimas de genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad sin excepción, pero singularmente con las víctimas de los genocidios que, a causa de intereses políticos ilegítimos de diversa índole, no han sido nunca juzgados, perseguidos ni condenados por las autoridades oligárquicas (pseudo democráticas) actuales: GulagNakba, Dresden y genocidio del pueblo alemán (perpetrado por las potencias aliadas en la II Guerra Mundial), Hiroshima (perpetrado por EEUU), Vietnam (perpetrado por EEUU), esclavitud negra en EEUU, exterminio de los nativos pieles-rojas en EEUU, Congo (perpetrado por Bélgica) y muchos otros desconocidos para la opinión pública.

FILOSOFÍA CRÍTICA niega la existencia de pueblos elegidos o superiores y, por tanto, de pueblos inferiores; rechaza la superioridad del pueblo judío sobre los pueblos gentiles o cualesquiera otros pueblos y condena el sionismo como ideología racista encubierta por las autoridades oligárquicas (pseudo democráticas) de Occidente.

FILOSOFÍA CRÍTICA condena así mismo el genocidio cometido por el régimen nacionalsocialista contra personas de etnia o religión judía y contra homosexuales, prisioneros rusos, gitanos y otras minorías, pero disiente de la versión historiográfica oficial en lo que respecta a la sistematicidad, número de víctimas y métodos empleados por el Tercer Reich en la persecución y asesinato de las víctimas hebreas:

En cuanto a la sistematicidad, se basa en las apreciaciones del sociólogo Zygmut Bauman.

En cuanto al número de víctimas, fundaméntase en las revisiones a la baja realizadas por las propias autoridades en el campo de Auschwitz (reducción de 4 a 1,5 millones de víctimas) y en el reconocimiento oficial de que no se emplearon cámaras de gas con fines genocidas en ninguno de los campos situados en el interior de las fronteras políticas del Tercer Reich, sino únicamente en campos de la Polonia ocupada.

En cuanto a los métodos, la bitácora se remite a las manifestaciones de Daniel Goldhagen en Los verdugos voluntarios de Hitler sobre las cámaras de gas y sobre los criterios que han sido utilizados para afirmar que se produjo un uso masivo de estos artilugios durante el genocidio judío.

De todos estos autores y temas se realizarán las correspondientes referencias bibliográficas.

En lo concerniente a la existencia de un plan de exterminio:

«Desde hace muchos años, los historiadores del Holocausto se han dividido en dos grupos, el ‘intencional’ y el ‘funcional’. El primero de ellos insiste en que desde el principio Hitler había tomado la firme decisión de matar a los judíos y sólo esperaba a que se dieran las condiciones oportunas. El segundo sólo atribuye a Hitler la idea general de ‘encontrar una solución’ al ‘problema judío’, una idea clara sólo por lo que se refiere a la idea de una ‘Alemania limpia’, pero vaga en lo referente a los pasos que había que dar para que se hiciera realidad. Los estudiosos de la historia apoyan con datos cada vez más convincentes la visión funcional» (Zygmut Bauman, Modernidad y holocausto, Madrid, Sequitur, 1997, p. 143-144).

Respecto a la ausencia de cámaras de gas en los campos de concentración y trabajo situados en el interior de las fronteras políticas del III Reich (por ejemplo, Dachau, a pesar de las afirmaciones en sentido contrario de las resoluciones judiciales de Nüremberg y de los abundantes testigos perjuros):

«Ni en Dachau, ni en Bergen-Belsen, ni en Buchenwald fueron gaseados judíos ni otros detenidos» (Martin Broszat, Instituto de Historia Contemporánea de Múnich, «Die Zeit», 19 de agosto de 1960, p. 16).

Por lo que hace al uso de las cámaras de gas:

“(…) suele creerse que los alemanes mataron a los judíos, por lo general, en cámaras de gas, y que sin éstas, los medios modernos de transporte y una burocracia eficaz, los alemanes no habrían podido matar a millones de judíos. Persiste la creencia de que, de alguna manera, sólo la tecnología posibilitó un horror a semejante escala (…) Existe la creencia generalizada de que las cámaras de gas, debido a su eficacia (que se exagera mucho), fueron un instrumento necesario para la carnicería genocida, y que los alemanes decidieron construir cámaras de gas en primer lugar porque necesitaban unos medios más eficaces para matar judíos. (…) Todos estos criterios, que configuran básicamente la comprensión del Holocausto, se han sostenido sin discusión, como si fuesen verdades evidentes por sí mismas. Han sido prácticamente artículos de fe, procedentes de fuentes distintas de la investigación histórica, han sustituido el conocimiento fidedigno y han distorsionado el modo de entender este período” (Daniel Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler, Madrid, 2003, pp. 29-39).

Este blog convalida las afirmaciones del historiador Ernst Nolte en lo relativo a las causas del nacimiento del fascismo («el gulag precedió a Auschwitz») y a las dificultades políticas actualmente existentes para desarrollar de forma honesta una investigación historiográfica objetiva y neutral sobre el tema del holocausto. Por este motivo, pese a mantener una posición crítica frente al relato oficial, dogma que conforma la sustancia de la ideología oligárquica imperante, este sitio no se pronuncia ni se pronunciará de manera definitiva sobre los mencionados extremos mientras sigan vigentes las leyes represivas en esta materia y la libertad de investigación, información, expresión y opinión no sea restablecida en Europa:

«Cuando las reglas de examen de testigos se hayan generalizado y ya no se evalúen las declaraciones objetivas de acuerdo con criterios políticos, sólo entonces se habrá construido una base sólida para el esfuerzo por lograr objetividad científica respecto a la «solución final»» (Nolte, Ernst, La Guerra Civil Europea, 1917-1945, FCE, México, 2001, pp. 485-486, n. 106).

FILOSOFÍA CRÍTICA rechaza el negacionismo del holocausto, pero también el negacionismo o banalización de los genocidios, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y crímenes contra la paz perpetrados por los regímenes antifascistas vencedores de la Segunda Guerra Mundial, así como la interpretación periodística y política predominante de la historia contemporánea emanada, como propaganda de guerra, del resultado de dicha contienda. En la fundamentación de su postura, el sitio apela a autores consagrados, a saber: James Petras, Lenni Brenner, Raúl Hilberg, Alfred de Zayas, Israel Shahak, Norman G. Finkelstein, Noam Chomsky, Zygmut Bauman, Jörg Friedrich, Domenico Losurdo, Stéphane Courtois, Zeev Sternhell, Ernst Nolte, James Bacque, Illan Pappé, Gilles Macdonough, entre otros.

FILOSOFÍA CRÍTICA resume y sintetiza su posición política e interpretativa historiográfica en el libro La manipulación de los indignados (Madrid, Ed. Barbarroja, 2012). Dicha obra propone acciones políticas pacíficas para una reforma constitucional que conduzca, mediante la instauración del poder constituyente basado en la soberanía del pueblo, a una democracia popular participativa que establezca la verdad racional como valor supremo, rechazando expresamente la violencia, el terrorismo, el totalitarismo y el racismo de cualquier signo en cuanto formas válidas de acción política.

Figueres, la Marca Hispánica, 3 de octubre de 2021.

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