FRANCESCO COSSIGA, EX PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ITALIANA. Las portadas diarias y reiterativas de los grandes medios vienen cargadas con una justificación subliminal —pero en ocasiones explícita— de la destrucción de Irak. Ninguno de estos prestigiosos periódicos superan el nivel de la propaganda. Omiten explicar, entre otros cabos sueltos, las declaraciones de Francesco Cossiga, ex presidente de la República Italiana, cuando el 30 de noviembre de 2007 afirmó en «Il Corriere della Sera» que «Desde entornos cercanos al Palazzo Chigi, el centro neurálgico de gestión de la inteligencia italiana, se observa que la no autenticidad del video queda evidenciada por el hecho de que Osama Bin Laden ‘confiesa’ en él que Al Qaeda fue el autor del ataque del 11 de septiembre a las dos torres de Nueva York, mientras todos los círculos democráticos de América y Europa, con los del centroizquierda italiano al frente, saben ahora muy bien que el desastroso ataque fue planeado y llevado a cabo por la CIA estadounidense y el Mossad con la ayuda del mundo sionista para acusar a los países árabes e inducir a las potencias occidentales a intervenir tanto en Irak como en Afganistán («Da ambienti vicini a Palazzo Chigi, centro nevralgico di direzione dell’intelligence italiana, si fa notare che la non autenticità del video è testimoniata dal fatto che Osama Bin Laden in esso ‘confessa’ che Al Qaeda sarebbe stato l’autore dell’attentato dell’11 settembre alle due torri in New York, mentre tutti gli ambienti democratici d’America e d’Europa, con in prima linea quelli del centrosinistra italiano, sanno ormai bene che il disastroso attentato è stato pianificato e realizzato dalla Cia americana e dal Mossad con l’aiuto del mondo sionista per mettere sotto accusa i Paesi arabi e per indurre le potenze occidentali ad intervenire sia in Iraq sia in Afghanistan»). Fuente. Como poco desde el juicio de Nüremberg, donde los más sanguinarios asesinos de la historia juzgaron y condenaron a los nazis en nombre de los «derechos humanos» y la «democracia» —que ellos mismos habían pisoteado tanto, si no más, que los propios nazis—, Occidente se ha convertido en un fraude criminal de dimensiones cósmicas. El ocaso o el triunfo definitivo del régimen oligárquico sólo podrá ser, por tanto, de carácter violento. Y los oligarcas llevan muchas décadas preparándose para el genocidio que precederá al definitivo advenimiento —o derrocamiento— del gobierno mundial.

Karl Marx: «La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad respecto del judaísmo”.

De los artículos de prensa que reflejaron las declaraciones de Francesco Cossiga no queda mucho. Se trata más bien de páginas de izquierda alternativa como Rebelión: Ex jefe de estado italiano afirma que el 11S fue obra de los servicios secretos. Y La Haine: Gladio y el 11 de septiembre de las torres gemelas. O sitios como poco disidentes al estilo de la Red Voltaire: Según el presidente Cossiga, los servicios de inteligencia occidentales organizaron el 11 de septiembre. Echamos en falta los grandes medios, «El Mundo», «La Vanguardia», «El Periódico», «El País», «ABC», etc., cuyos artículos sobre las declaraciones de Cossiga no tendrían desperdicio. En su defecto, hemos detectado un artículo de «El Faro de Vigo» a propósito del fallecimiento de Cossiga, en agosto de 2010. Lo reproducimos acto seguido en su integridad.

INVENTARIO DE PERPLEJIDADES

Las revelaciones de Cossiga

José Manuel Ponte

26·08·10 | 09:30

A los 82 años de edad ha fallecido Francesco Cossiga, el conocido político demócrata-cristiano que fue presidente de la República de Italia, presidente del Gobierno, presidente del Senado, ministro y senador vitalicio. Un miembro del gobierno de Silvio Berlusconi lo definió como «la voz más importante del catolicismo europeo». Se supone que se refiere a ese sector del catolicismo europeo que se dedica al ejercicio de la política, porque la voz más importante de esa confesión religiosa, que se sepa, es la del Papa de Roma. En los medios españoles se hizo una semblanza de su larga trayectoria en la vida pública, destacando, entre otras cosas, la circunstancia de ser ministro del Interior durante el secuestro y asesinato de Aldo Moro, entonces presidente de la Democracia Cristiana y partidario de formar un gobierno de su partido contando con el apoyo en el parlamento de los votos comunistas. El mismo día (16 de marzo de 1978) en que ese pacto, de carácter histórico, iba a hacerse posible, Moro es secuestrado por las llamadas Brigadas Rojas, un grupo considerado de ultraizquierda, y tras casi dos meses de cautiverio en una «cárcel del pueblo», y de un enorme polémica en todo el mundo, con cruce de cartas y declaraciones, ejecutado fríamente. La posible complicidad de parte del gobierno italiano y de los servicios secretos en la operación de librarse de Moro ha planeado siempre sobre este caso, pero las sospechas nunca se han disipado del todo, pese al tiempo transcurrido y cuando ya hasta los autores oficiales del crimen han salido de prisión. Y es precisamente Cossiga (el «jefe de los esbirros», como le llaman los brigadistas) el destinatario de una de las casi sesenta cartas que Moro escribe desde su reclusión pidiendo que el Estado sea dialogante para evitar un final trágico. La carrera política de Cossiga ha sido larga y trufada de declaraciones sorprendentes. En una ocasión, denunció públicamente las actividades de la Red Gladio, una organización secreta formada por miembros de los servicios secretos de Estados Unidos y de algunos países de la Otan, que perpetró acciones terroristas contra objetivos civiles culpando de ellas a organizaciones de izquierdas y poder exigir así más medios represivos para los estados. Y en otra, más reciente, difundió a través del periódico Corriere de la Sera su punto de vista sobre los atentados del 11-S en Nueva York y Washington. «Nos hicieron creer –dice– que Bin Laden había confesado la autoría del ataque contra las Torres Gemelas, cuando en realidad los servicios secretos estadounidenses y europeos saben perfectamente que aquel desastroso ataque fue planificado y ejecutado por la CIA y el Mossad para acusar de terrorismo a los países árabes y así poder atacar a Irak y Afganistán». Opiniones como la de Cossiga suelen meterse, para descalificarlas, en el saco sin fondo de las llamadas «teorías de la conspiración», es decir, de aquellas que imaginan siempre la existencia de una mano oculta moviendo los hilos de los acontecimientos. Pero, en este caso, estamos hablando de un hombre que ha ocupado en su país todos los cargos de la más alta responsabilidad y por tanto su testimonio merece alguna consideración. Hasta el líder del partido de Berlusconi, el honorable Fabrizio Cichitto, lo califica como «una de las pocas voces libres del país». Dice la prensa que, al morir, Francesco Cossiga dejó escritas tres cartas a las principales autoridades italianas. Sería interesante conocer su texto. Pueden contener otras revelaciones sensacionales. «El Faro de Vigo».

Pueden así mismo resultar relevantes las declaraciones de Donald J. Trump, ex presidente de EEUU, cuestionando la versión oficial de los atentados.

Los medios de comunicación occidentales tampoco han abundado en el informe de la Sociedad Europea de Física, donde queda cuestionada —con argumentos estrictamente técnicos— la versión oficial del 11-S. Los artículos al respecto de los grandes medios de comunicación brillan por su ausencia. En su lugar tenemos comentarios de sitios muy poco conocidos, alternativos, disidentes, locales… E incluso pequeños normalistas enfadados: La Sociedad Europea de Física publica un artículo que defiende que el 11-S fue un autoatentado. ¿Casualidad? ¡No será que la fuente es poco digna de crédito!

EL GRAN ESCÁNDALO SIN RESPUESTA. Científicos europeos han concluido que las torres gemelas fueron derribadas por una demolición controlada y no por el impacto de unos aviones. La versión oficial, por tanto, es falsa. Pero esta impostura delata a los verdaderos autores del crimen. 

Puedes acceder al original de dicho informe en inglés.

Para refutar el artículo, en «Magonia» apelaron a una nota de la Sociedad Europea de Física donde se advierte que el artículo contiene alguna especulación pero ha sido publicado porque se basa fundamentalmente en argumentos técnicos. Léase aquí la nota:

Veamos acto seguido como juega el redactor normalista con la expresión some speculation hasta convertir todo el artículo en un cúmulo especulaciones:

La revista de la Sociedad Europea de Física se pretende curar en salud con una nota previa al texto de los conspiranoicos que dice: “Este trabajo es algo diferente de nuestros habituales artículos puramente científicos, ya que contiene cierta especulación. Sin embargo, dadas las fechas y la importancia de la cuestión, consideramos que este trabajo es lo suficientemente técnico e interesante como para ser publicado para nuestros lectores. Obviamente, el contenido de este artículo es responsabilidad de los autores”. Esto es tirar la piedra y esconder la mano. Si la dirección de Europhysics News cree que el trabajo contiene demasiadas especulaciones, lo que tenía que haber hecho es invitar a los autores a eliminarlas. Si aún así piensa que merece la pena exponer a sus lectores las especulaciones de Jones, Korol, Szamboti y Walter, podía haber encargado a auténticos expertos que dieran su punto de vista. Fuente.

Luis Alfonso Gámez se la lucido y a partir de su torticera forma de manipular las palabras cabe inferir el grado de confianza que nos puden suscitar sus afirmaciones sobre los autores del informe, a quienes compara con los negacionistas del SIDA.

También puede resultar interesante, una vez refutada o al menos gravemente cuestionada la versión oficial del 11-S, adentrarse en la posible implicación del Mossad. Un documento esencial, entre otros, en este sentido, es el ensayo de Hischam Hamza «Israël et le 11 de setembre: le grand tabou», que puede leerse aquí en pdf. Todos estos materiales serán analizados por CARRER LA MARCA cuando están a punto de cumplirse los primeros 20 años de la gran farsa. Seguiremos informando.

Figueres, la Marca Hispànica, 29 de agosto de 2021.

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