VENEZUELA: ¿MOSTRAR LAS ACTAS?

LA TOMADURA DE PELO. No mostró las actas. ¿Y qué Estado muestra sus actas electorales a exigencia de un tercero? ¿Mostraría España sus actas a petición de China? ¿Mostraría Rusia sus actas a petición de EEUU? ¿Mostraría EEUU sus actas a exigencia de Venezuela?

El proceso electoral de Venezuela es el más democrático del mundo.
(Jimmy Carter)
No mostraron las actas. Es el fraudulento argumento habitual para anular la legitimidad de las últimas elecciones venezolanas. Pero no se sostiene. Todo sistema electoral democrático dispone de sus propios sistemas de verificación. La soberanía nacional constituye condición de posibilidad de la soberanía popular y ha de ser el propio sujeto de esa soberanía quien institucionalice sus instituciones sin injerencias extranjeras Por ejemplo: en EEUU Trump cuestionó los resultados electorales y se efectuaron los recuentos de verificación oportunos. Pero dentro del país. Estamos ante un mecanismo o proceso de chequeo y fiscalización interna que forma parte de la institución democrática.

La mejor democracia del mundo según Chávez
La Fundación Carter había calificado el sistema electoral venezolano como uno de los mejores —es decir, más democráticos— del mundo. ¿Sería comunista Jimmy Carter? ¿Cómo puede pretenderse que el régimen chavista es una dictadura y, al mismo tiempo, el sistema electoral más democrático del mundo?
El expresidente norteamericano, Jimmy Carter, dijo que tras haber monitoreado más de 90 comicios en diversos países puede afirmar que “el proceso electoral en Venezuela es el mejor del mundo”.
CARACAS, Venezuela.- Durante el conversatorio anual del Centro Carter, fundación que preside el ex mandatario, el político elogió a Venezuela por contar con un sistema automatizado de votación que además arroja una boleta en físico y facilita la verificación de los resultados, refiere una nota publicada en el portal web Global Atlanta.
Desde 2008, la plataforma electoral venezolana funciona de manera automatizada en su totalidad, es decir, cada uno de los procesos, desde la inscripción en el Registro Electoral hasta el conteo de los votos, es auditable.
En 2006, cuando el mandatario Hugo Chávez ganó por segunda vez los comicios presidenciales, Carter declaró que el líder venezolano había triunfado “limpiamente y con imparcialidad”.
Corrupción en EEUU
El demócrata recalcó que mientras los sistemas comiciales en América Latina han mejorado significativamente, en Estados Unidos se ha consolidado una “corrupción financiera” vinculada a los procesos electorales, alimentada por “resoluciones que han facilitado el flujo de dinero privado a los cofres de los candidatos”.
“Cualquier otro país tiene financiamiento público para todos los procesos electorales”, expresó Carter y luego agregó: “Si calificas para postularte como candidato, obtienes financiamiento público y el dinero de fuera no afecta el resultado de la elección”.
El ex presidente (1977-1981) lideró la petición a la Corte Suprema de Estados Unidos para que anulara una medida, tomada en 2010, que declara inconstitucional la regulación por parte del gobierno de las “donaciones” anónimas a organizaciones políticas.“Tenemos uno de los peores procesos electorales del mundo y se debe prácticamente a la excesiva entrada de dinero”, sentenció.
En el caso venezolano, la Ley de partidos políticos, reuniones públicas y manifestaciones dicta como obligación de las organizaciones políticas “no aceptar donaciones o subsidios de las entidades públicas, tengan o no carácter autónomo; de las compañías extranjeras o con casa matriz en el extranjero; de empresas concesionarias de obras públicas o de cualquier servicio de bienes propiedad del Estado; de estados extranjeros y organizaciones políticas extranjeras.
Recientemente un escándalo de presunto financiamiento ilegal sacudió las filas de la coalición de derecha venezolana denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) luego de que se difundiera aun video en el que el diputado opositor, Juan Carlos Caldera, recibe dinero para la campaña presidencial de Herique Capriles.
Otras fuentes:
https://feylibertad.org/el-mejor-sistema-electoral-del-mundo/
https://atilioboron.com.ar/jimmy-carter-el-proceso-electoral-de/
https://www.youtube.com/watch?v=vM6Ez9xm_O0
Antes de las últimas elecciones venezolanas, ahora cuestionadas, la Fundación Carter no revisó ni revocó esta valoración. Por tanto, la Fundación Carter consideraba válido el dispositivo de convalidación, chequeo y verificación del sistema electoral venezolano. ¿Cómo puede entonces exigírsele a Venezuela que el criterio de convalidación de los resultados electorales venezolanos consista en «mostrar las actas» a terceros países?
Consecuentemente, si antes de las elecciones la Fundación Carter no cuestionó el sistema electoral venezolano y, singularmente, sus dispositivos de fiscalización, lo que no se puede dar por supuesto a posteriori y cuando uno de los concurrentes —la oposición— vuelve a perder las elecciones por enésima vez, es que los procesos venezolanos de verificación y validación del voto son fraudulentos y, por tanto, un tercer país —¿cuál?— tiene derecho a exigir que se «muestren las actas». Dicha exigencia es de la misma naturaleza injerencista que el secuestro del presidente Maduro.

Democracia versus liberalismo: el verdadero problema
En efecto, no se puede sostener: «condeno la actuación de Trump como una injerencia ilegítima» y, a renglón seguido, «pero condeno el régimen de Maduro porque no mostró las actas a terceros países». También esta última pretensión es injerencista, toda vez que el sistema electoral venezolano era el más democrático del mundo antes de que empezaran las elecciones y dicha valoración no puede desaparecer por arte de magia porque no les gusta a los golpistas de derecha: sigue ahí y afecta a los dispositivos de convalidación. Quienes rebuznan «no mostró las actas» hablan de oídas: toca decir lo que toca, pero no han reflexionado seriamente sobre el asunto. O mienten.
Es cierto: en Venezuela hay una dictadura, pero resulta que la democracia es una dictadura de la mayoría. En Occidente no tenemos democracia, aunque así se pretenda, sino liberalismo, una dictadura de los ricos en el mejor de los casos y una oligarquía transnacional en el peor. Democracia significa poder del pueblo, o sea, de la mayoría de la población. ¡Pero es justamente eso lo que no se le perdona al chavismo!
Venezuela, con todos sus defectos, encarna, para la oligarquía, un grave peligro: el fin de los mitos capitalistas sobre la supuesta democracia liberal. Democracia liberal: círculo cuadrado. Porque el liberalismo fue inventado precisamente para impedir la democracia entendida en su sentido griego como dictadura del pueblo en tanto que sujeto de la soberanía (soberanía popular). Utilizando la jerga del parásito financiero y el felón derechista: para que los pobres no les roben sus propiedades a los ricos. Vean si no las opiniones de los «padres» de la «democracia» (¿?) estadounidense:
“(…) la democracia es la forma más vil de gobierno. Las democracias siempre han sido espectáculos de turbulencias y disputas incompatibles con la seguridad personal y los derechos de propiedad”.
(James Madison)
“La democracia no es nada más que el dominio por el populacho y la turba, donde el 51% de las personas pueden arrebatar los derechos del otro 49%”.
(Thomas Jefferson)
“Todas las comunidades se dividen entre los pocos y las mayorías. Los primeros son los ricos y bien nacidos; los otros la masa del pueblo. El común de la gente es turbulenta y cambiante; ellos pocas veces dan muestra de juicio o de determinaciones correctas”.
(Alexander Hamilton)
En estos momentos, una minoría de oligarcas poseen la mayor parte de la riqueza del planeta, mientras millones de personas se mueren literalmente de hambre o miseria como consecuencia de la especulación, el expolio y otras técnicas extractivas de la «minoría» racista y genocida…
Pues bien, yo afirmo que la oligarquía debe ser expropiada y que esta expropiación constituye la aplicación lógica inexorable del principio democrático de soberanía popular. Bien entendido que esta legitimidad no se configura como una mera suma de individuos en el proceso electoral, sino que, insisto, la precede en cuanto sujeto de la soberanía, el Dasein, el cual, antes que «pueblo» en abstracto es nación concreta. Hay que subrayarlo una vez más: la soberanía nacional fundamenta la soberanía popular. La riqueza no pasa de los ricos a los pobres, sino de la oligarquía a las naciones, genuinos sujetos propietarios, en cuanto Estados soberanos, de la riqueza nacional. Son las Naciones, y no una masa amorfa («la multitud», como pretende Antonio Negri), las que se enfrentan a la oligarquía para defenderse de su proyecto supremacista y genocida.
¿Les ha gustado?
Pues acabo de resumirles los fundamentos ideológicos del fascismo.
Sí. Sólo el fascismo es democrático. Como lo oyen (o leen). El problema de Maduro se resume en que no ha llegado hasta las últimas consecuencias nacionalistas de su propia ideología. Al igual que Chávez, quien optó por Rangel frente a Ceresole, Maduro se ha extraviado en el jardín cubano. Y allí no se encuentra el pueblo de la nación, sino el «proletariado mundial», una variante de la doctrina liberal, la humanidad como suma de individuos, el marxismo-leninismo, que por ignorar ignora incluso Zur Judenfrage de Karl Marx.
Leer más:
Jaume Farrerons, PhD, Figueres, la Marca Hispànica, 9 de enero de 2026.









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