ANTES QUE UNA TRAMA TERRORISTA Y GOLPISTA DE ULTRADERECHA ORQUESTADA POR LA OTAN, GLADIO FUE —Y ES— UN CONJUNTO DE MECANISMOS FRAUDULENTOS PARA SECUESTRAR LA SOBERANÍA NACIONAL DE LOS ESTADOS EUROPEOS. (También de España y con la única excepción del Reino Unido.) Concluida la Segunda Guerra Mundial con la derrota de Europa y en fechas anteriores a las decisiones que instituyeron la Operación Gladio como organización formal a las órdenes de la OTAN, los EEUU manipularon las elecciones italianas a fin de impedir el previsto triunfo del Partido Comunista. Los términos de esa intervención criminal incluían cláusulas alternativas mucho más drásticas —y horripilantes— que las puramente económico-mediáticas para el caso de que las subvenciones a la derecha y las campañas de difamación no fueran suficientes a los efectos de sesgar el voto. Acreditaremos este hecho mediante fuentes de indudable solvencia, como la abrumadora tesis doctoral de Daniele Ganser. El actual debate sobre la manipulación mediática de Antonio García Ferreras y otros periodistas, donde se acusa al Estado español de permanecer lastrado por hábitos antidemocráticos franquistas, ignora que el verdadero nombre del deep State en España es… el Pentágono y la CIA. Salvo por lo que respecta a la historiografía, este dispositivo ya nada tiene que ver, en la actualidad, con presuntos residuos del régimen anterior que bastaría depurar para restaurar la democracia en su integridad. No. Es el poder estadounidense en la sombra el que convierte todos los parlamentos de Europa en auténticos prostíbulos donde no se trata de hacer política, sino de mercadear en negocios privados para el saqueo bestial del erario público. Y lo mismo sucede con la «prensa libre» occidental, una agencia de propaganda en manos de los vencedores de la otra orilla del Atlántico. Así, mientras Pablo Iglesias acusaba al «fascismo» de los atropellos perpetrados por García Ferreras y otros periodistas de la Gladio mediática contra Podemos, su esposa Irene Montero se desplazó en peregrinación a la Casa Blanca para rendir pleitesía al Partido Demócrata de Joe Biden, como si no existiera conexión alguna entre la situación denunciada y el lugar visitado, verdadero nido del cuco de las campañas de difamación contra candidatos y líderes políticos europeos que no sean del agrado de Washington.

GLADIO O LAS ATROCIDADES DE LA OTAN CONTRA LA CIUDADANÍA EUROPEA

¿QUÉ ES GLADIO?

Por lo que respecta a España, un resumen sobre su renuncia a la soberanía nacional, acontecida en tiempos del dictador Francisco Franco Bahamonde y ratificada por Felipe González Márquez (quien fue, además, un artefacto del Generalísimo a las órdenes del Pentágono), puede encontrarse aquí:

¿ES ESPAÑA UNA NACIÓN SOBERANA?

Se recomienda la lectura pausada de los dos anteriores artículos para entender el que viene a continuación, donde no repetiremos hechos que ya hemos probado con la correspondiente acreditación documental.

LA GLADIO MEDIÁTICA DE HOY

Sobre los vínculos de Villarejo con los EEUU, un articulista señaló el dato que ha pasado desapercibido durante el acalorado debate:

Lo que ha pasado desapercibido de los audios de Villajero y Ferreras.

En el artículo enlazado, de Álvarez Martín, leemos:

Ocurrió lo mismo con aquella comparecencia en la que Villarejo afirmó que el rey Juan Carlos I se inyectaba inhibidores de testosterona. La testicular noticia opacó otro dato más inquietante. La de que el excomisario había afirmado también que los servicios de inteligencia cuentan, presuntamente, con una denominada sección Pi cuya función sería la de hacer «desaparecer» personas.

En efecto, la noticia enlazada por el articulista nada dice sobre la «sección Pi». Para informarnos al respecto, vamos aquí:

El comisario Villarejo afirma que en el CNI había una ‘sección Pi’ dedicada a «la eliminación de personas».

Donde leemos:

Un CNI clandestino. Finalmente Villarejo ha declarado con respecto al supuesto encargo de os exjefes de seguridad de CaixaBank y Repsol para espiar, según sostienen las acusaciones, al presidente de Sacyr Luis del Rivero. (…) A tenor de las fuentes, ha dicho que los encargos le llegaron a través del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Fernández Chico, quien le dijo que Repsol estaba teniendo problemas con compañías rusas y mexicanas, y se ha ofrecido dispuesto a dar datos de lo que ha llamado el «CNI clandestino». / Villarejo también ha hecho referencia a una ‘sección Pi’ de los servicios de inteligencia centrada, según él, «en la eliminación física de personas», tal como recoge también El Mundo.

La presunción de que Gladio ya no existe resulta, por tanto, irrisoria. ¿Por qué habría de finiquitarse una «función» del deep State que, con el nombre que sea (¡sin duda su marca ahora debe de ser ya otra!), tan buenos servicios ha prestado a la causa de la oligarquía sionista? No es una «teoría» de la conspiración conspiranoica, sino una teoría teoría, una teoría científica, con todas las de la ley, que ha superado la crítica de un tribunal académico con pruebas concluyentes. Sería absurdo ignorara porque nos espeten frases como «olvida Gladio» que, en el caso del Expediente Royuela, sólo pueden proceder de las entrañas de la propia Gladio. Pero volvamos ahora al artículo de Álvarez Martín:

Dice Villarejo: –Nosotros, cada vez que necesitamos pasta gorda, vamos [a venderle información] a los americanos, que son los que pagan. Es acojonante, pero es así. Aquí no hay presupuesto. Allí, cuando tienen, tienen entre 100.000 y 200.000 dólares. Entonces lo mandamos a los yanquis. Los yanquis se lo comen todo y te pagan todo. Pero claro, cuando es una [información] seria y fetén.

Conclusión del articulista, que nosotros compartimos en su integridad:

Lo que Villarejo está confesando en las grabaciones es que, presuntamente, habría personal español que vende secretos de Estado a una potencia extranjera. Algo que podría comprometer gravemente nuestra seguridad nacional. / Si eso es cierto, el verdadero peligro llevaría mucho tiempo instalado en nuestras estructuras de defensa. Que si la conexión venezolana, que si la financiación iraní, que si los contactos rusos… Cuando, al final, la conexión era EEUU. / Unos EEUU que, debemos recordar, están del lado de nuestros rivales en varios conflictos potenciales. Desde la cuestión territorial con Marruecos hasta la migratoria con Turquía, pasando por las disputas gibraltareñas con Reino Unido./ Nunca más, en fin, debería hablarse de las «cloacas» con el nombre que se le dio en tiempos de Jorge Fernández Díaz (exministro del Interior del PP), es decir con el de «policía patriótica». Porque de patriótica no tendría nada si se tratara de una estructura destinada a subastar nuestros datos al mejor postor. / En ese caso serían más bien, y literalmente, unos vendepatrias. / Esta tradición del señorito español vendido a Mr. Marshall se remonta, por lo menos, a los tiempos del generalato franquista untado por británicos y estadounidenses. / La cosa funcionaría entonces como un pacto entre élites locales y globales que consiste en que las primeras mangonean su propia parcela, picoteando lo que quieran como pollitos, siempre y cuando les rindan pleitesía a los grandes gallos del corral mundial. / Por un lado, nuestras élites se creen que España es suya y se sienten aquí impunes como dioses («maquillamos el Presupuesto», «le fabricamos una cuenta con el rabo», «la fiscalía te lo afina»). / Pero, por otro lado, estas élites serían sólo los efebos de otras élites mayores para las cuales Villarejo es sólo un número y España, poco más que una colonia.

Esta situación de postración nacional afecta a toda Europa, un vasallo, literalmente hablando, de los EEUU.

ORÍGENES DE LA GLADIO MEDIÁTICA

Acto seguido nos apoyaremos en la investigación de Daniele Ganser, cuyo texto íntegro enlazamos en pdf:

https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-065.pdf

Nuestras citas remiten a la paginación de la edición en papel, que no coincide necesariamente con la del pdf pero que, en todo caso, procede del Capítulo 6, «La guerra secreta en Italia», de la tesis doctoral convertida en libro:

Daniele Ganser: Los ejércitos secretos de la OTAN. La Operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental, Barcelona, El Viejo Topo, 2005.

En la p. 107, leemos:

En 1947 nacían en Washington la NSC y la CIA. De modo que Italia debido «a la continua y amenazadora presencia de un Partido Comunista cada vez más fuerte», fue lo bastante desafortunada como para ser el primer país del mundo en ser objetivo de una guerra silenciosa y no declarada de la CIA. La tarea de la CIA era muy clara: impedir a la izquierda italiana ganar las primeras elecciones nacionales tras la segunda guerra mundial, el 16 de abril de 1948.

Unos objetivos de similares características, salvando las distancias, que en el caso de Podemos, Pablo Iglesias, García Farreras y Villarejo. ¿Cómo resolvieron estas instituciones pre-Gladio (porque Gladio todavía no existía como tal) el problema de que los italianos votaran quizá de manera equivocada? Para salir del paso, además de promover un gobierno en la sombra (la logia masónica ultracatólica Propaganda Due, P-2, vid. op. cit., pp. 118-121) y pactar con la mafia (que el fascista Mussolini había erradicado del país) permitiéndole su retorno triunfal a Sicilia y Nápoles, donde sigue a día de hoy imponiendo su ley (op. cit., p. 106), recurrieron a la OPC (Office of Policy Coordination), antecedente de Gladio:

Inmediatamente, la rama de acción encubierta de la CIA, la OPC, que bajo la dirección de Frank Wisner organizó y dirigió los ejércitos secretos de Gladio en Europa occidental, envió diez millones de dólares a la DCI (Democracia Cristiana Italiana), a la vez que comenzaron las campañas difamatorias contra comunistas y socialistas. Entre otros trucos sucios, la CIA publicó panfletos anónimos que calumniaban la vida personal y sexual de los candidatos del PCI (Partido Comunista Italiano), aparte de colgarles etiquetas fascistas y/o anticatólicas. Esta táctica, centrada en objetivos específicos en vez de efectuar un barrido completo, tuvo éxito en todos excepto en dos de los doscientos escaños seleccionados. En las elecciones siguientes la DCI consiguió 307 escaños en el Parlamento italiano con un 48 por ciento de los votos, mientras que la coalición de izquierdas, inesperadamente, consiguió sólo el 31 por ciento, y con 200 escaños se vio derrotada

(op. cit., p. 108).

Son unos hechos que guardan sustanciosas analogías con el destino de Podemos, cuyos errores políticos, bien evidentes, resultan empero insuficientes para explicar cómo se han deshinchado las expectativas electorales del partido. Hay que introducir en el recuento de daños, de forma necesaria, las campañas mediáticas y las estrategias de lawfare empleadas por la derecha, con decenas de denuncias por corrupción que no han llegado judicialmente a ningún sitio, pero llenaron a rebosar las portadas de los periódicos «liberales» durante años, con un martilleo constante de supuestos escándalos que al final eran sólo mentiras y propaganda. Por supuesto, todas estas fechorías se han perpetrado por patriotismo y a fin de frenar la presunta amenaza comunista, pero ¿qué patriotismo es ése, un patriotismo que vende a una potencia extranjera la soberanía del país y prostituye sus instituciones democráticas? ¿Qué podría ser peor que dicho patriotismo para un verdadero patriota aún suponiendo que la amenaza comunista no fuera hoy un engaño más de la propia campaña de propaganda? Las amenazas venezolana, iraní o china son puras invenciones fabricadas por los beneficiarios y traidores al servicio de la verdadera amenaza, a saber, el imperialismo neocolonial estadounidense.

En todo caso, debe quedar claro que la Gladio mediática es anterior a la Gladio militar, golpista y terrorista, fundada hacia 1951. La precedió en el tiempo y sigue funcionando a toda máquina, por ejemplo en la América Latina, fabricando falsas denuncias muy burdas y propaladas impúdicamente por la prensa de derechas, que sería ingenuo, como sabemos gracias a García Farreras, considerar imposibles en España. Además, en Italia las campañas mediáticas de difamación continuaron antes y después de que Gladio perpetrara un golpe de Estado, la Operación Piano Solo (1963), para impedir el triunfo electoral de la izquierda. Por ejemplo, en 1958:

Aparte de los comunistas, los socialistas italianos fueron atacados también por la CIA mediante campañas de difamación, mientras Washington continuó financiando la DCI. (…) En Italia la manipulación de las elecciones y la financiación secreta de la DCI «fue tan efectiva que a menudo los mismos italianos que recibían nuestra ayuda no sabían de dónde llegaba», relata orgulloso [William] Colby [agente de la CIA]. (…) el Pentágono ordenó mediante una directiva secreta que la CIA, junto con los servicios secretos de Italia y Francia, comenzaran «operaciones políticas, paramilitares y psicológicas« para debilitar a los comunistas en ambos países. (…) La directiva de los jefes de Estado Mayor norteamericanos, fechada el 14 de mayo de 1952, insistía con bastante énfasis en que «la limitación de la fuerza de los comunistas en Italia y Francia es una prioridad objetiva de la mayor importancia. Este objetivo debe alcanzarse por todos los medios«

(op. cit., p. 113).

En otro lugar nos ocuparemos de las actuaciones de Gladio en Italia que siguieron a este fraude electoral continuado con que se inauguró la Primera República Italiana después del fascismo. Porque la Italia fascista era sí una dictadura, pero también era una nación soberana. Italia, bajo el fascismo, no estaba sometida a la coacción de la mafia y de una masonería sierva del Vaticano. Italia, bajo el fascismo, no pagaba con sus impuestos los atentados terroristas de la OTAN contra sus propios ciudadanos. La victoria aliada tenía que acabar con una dictadura para traer la democracia a los italianos, pero destruyó la soberanía nacional italiana y no implantó, en cambio, ninguna verdadera democracia. Sin soberanía nacional no hay democracia. Pretender que en Europa existe una democracia es, a día de hoy y con todo lo que sabemos sobre la Operación Gladio, un insulto a la inteligencia de los europeos. Abundaremos en este hecho en posteriores artículos y con el ejemplo de Italia, estrechamente ligado, como veremos, a la Operación Gladio en España. Ahora nos interesa explorar las conexiones del Expediente Royuela con la Gladio mediática actual cuya realidad, anterior a la Gladio militar, terrorista y golpista, hemos demostrado. En cuanto a la vinculación histórica de miembros del Expediente Royuela con la Gladio terrorista, ya se publicó en su momento un artículo que abordaba la cuestión de forma sumaria:

CÓMO ACABAR DE UNA VEZ POR TODAS CON EL EXPEDIENTE ROYUELA (1). METODOLOGÍA

EL EXPEDIENTE ROYUELA Y LA GLADIO MEDIÁTICA DE VILLAREJO

Una larga cadena de fechorías une la Gladio italiana con la española y la española de la Transición con la de los tiempos «democráticos» desde los GAL hasta hoy. Pero no vamos a ocuparnos aquí de ella. Baste con postular, hasta que documentemos los hechos, que la Gladio de Villarejo es heredera de la Gladio de los Perote, Vera, Barrionuevo y Roldán. En efecto, como hemos visto, las operaciones de la Gladio mediática italiana consistían en campañas de difamación de políticos o personalidades de izquierdas. Dichas operaciones se dirigían preferentemente contra los comunistas, pero también incluían a socialistas de observancia socialdemócrata considerados desafectos al Pentágono (lo que nunca fue el caso de Felipe González). Por lo que concierne a los atentados terroristas, fueron perpetrados por miembros ultraderechistas de Gladio y luego atribuidos a grupos terroristas o políticos de izquierda (comunistas y anarquistas). La operación mediática y judicial, el lawfare, era fundamental en estos casos. Pero la Gladio mediática funcionaba también a base de meras intoxicaciones sobre la vida privada de las personas, por ejemplo, su vida sexual. En el caso del Expediente Royuela, estamos ante una campaña de intoxicación tipo lawfare y mediática en la que se acusa sin pruebas a un fiscal renombrado, José María Mena Álvarez, de casi dos mil asesinatos. El perfil de la denuncia es típico de la Gladio mediática: 1/ Mena es un hombre de izquierdas que denunció como fiscal el caso Banca Catalana y, por ende, desafió a la mafia católica pujolista que controla las instituciones públicas de Cataluña desde la Transición de la dictadura franquista a la pseudo «democracia» liberal actual; 2/ los documentos inculpatorios, supuestas notas manuscritas de Mena, se descubren casualmente en la clínica abortista del Dr. Morín, un dato ordenado a excitar la ira de los sectores ultracatólicos del PP y CiU; 3/ Mena forma parte de una supuesta masonería satánica: más de lo mismo; 4/ las víctimas de la trama acostumbran a ser personalidades de derechas, como la jueza católica Maria Eugènia Alegret i Burgués o el presidente del PP Mariano Rajoy, objeto de un presunto atentado de «la Organización»; 5/ Mena ejerce entre humaredas infernales como masón ateo y satánico (un satanista no puede ser ateo, pero poco importa…); 6/ Mena obedece las órdenes del Gobierno social-comunista vendido a ETA, Venezuela, Irán y China e implicado a su vez en la trama criminal-demoníaca impune con nombres y apellidos (Dolores Delgado, Margarita Robles, Pedro Sánchez Castejón…). Toda esta historia, absolutamente increíble y hasta delirante, no se difunde en la prensa corporativa, donde carece de credibilidad, sino en las redes sociales de internet imitando las técnicas de Cambridge Analytica. En dicho infra-ámbito truculento cuenta con alrededor de 50.000 seguidores. Como Q’Anon o el caso Bar España, expresa un fenómeno subterráneo unitario de fake news sistemáticas más amplio asociado al crecimiento de la ultraderecha neocon filojudía en todos los países de Occidente. El Expediente Royuela resulta, por sus dimensiones sociológicas, relativamente irrelevante, pero nos permite experimentar de primera mano y comprender desde dentro cómo funciona la Gladio mediática más primaria e irracionalista. Por último, podemos preguntarnos si existe alguna conexión probada entre el Expediente Royuela y la conspiración policíaco-mediático-judicial del comisario Villarejo. Dicho eslabón resultaba, por decirlo así, presumible y previsible, máxime si tenemos en cuenta los antecedentes políticos de los promotores del Expediente Royuela y su amplia red de contactos ultras. El artículo de «Público» que enlazamos a continuación explica la relación de amistad y colaboración entre el promotor del Expediente Royuela y un miembro, al menos, de la denominada «policía patriótica», propaladora por excelencia de los bulos contra Podemos (entre otras muchas fechorías):

El fascista Royuela, colega en Fuerza Nueva de los policías clientes de Garzón, entrega ahora a Pedraz datos de Bárcenas

El policía en cuestión sería Enrique García Castaño, alias «El Gordo», que a su vez es compinche del panfletista Eduardo Inda, director de «Ok.Diario», y de determinados jueces (como Manuel García-Castellón), que mueven los lawfare en la prensa para legitimar titulares difamatorios. El círculo al que pertenece el Expediente Royuela como apéndice de segundo rango está formado, en consecuencia, por 1/ policías que fabrican informes falsos, los filtran a determinadas organizaciones de ultraderecha, como Manos Limpias u otras, que 2/ convierten los informes policiales en querellas cívicas ante determinados jueces receptivos, los cuales 3/ las aceptan a trámite y 4/ son publicadas finalmente en forma de artículos de prensa por parte de pseudo periodistas a sueldo de las cloacas del Estado. Campañas de difamación con las agencias de inteligencia occidentales, en nuestro caso el CNI y otras de menor cuantía, moviendo los hilos de la basura mental más abyecta y financiando a los propagandistas. Ejemplo: el fundador del Expediente Royuela publica en «Ok.diario», epicentro de la Gladio mediática española, una denuncia del Expediente Royuela y Eduardo Inda reconoce lo siguiente:

La denuncia ha sido presentada por el investigador Alberto Royuela.

Fuente: https://okdiario.com/investigacion/hallan-nuevas-cuentas-nombre-barcenas-canada-paraiso-fiscal-delaware-255-millones-7060619/amp

¡El investigador Alberto Royuela!

Por supuesto, el autor de la denuncia nada tiene de fascista y sí muchísimo de ultracatólico derechista y atlantista desde los tiempos del atentado de «El Papus». En esto A. R. F. no se distingue del resto de los miembros de Gladio según confesión del Gran Maestre de la logia ultracatólica Porpaganada-Due o P-2, Licio Gelli:

Ah, el enemigo número uno era el comunismo [silencio] — Éramos una asociación de creyentes— No admitíamos a no creyentes — Queríamos detener la marcha del comunismo, eliminar el comunismo, luchar contra el comunismo.

(Daniele Ganser, op. cit., p. 121).

No son, pues, los gladiadores, ni nacionalistas ni fascistas —hecho que se desprende con obviedad aplastante de sus pautas de conducta traidoras y criminales contra su propio pueblo—, sino ultracatólicos sedientos de dinero al servicio de la oligarquía bíblica anglo-judaica occidental. De tal suerte que estos falsos patriotas deberían haber eliminado también a un tal Benedetto Mussolini, fundador del fascismo, nacionalista radical y ateo militante. Pero esa es ya otra historia… En posteriores artículos analizaremos la conexión entre el ex comisario Juan Manuel Villarejo, el promotor del Expediente Royuela A. R. F., el policía Enrique García Castaño, el periodista Eduardo Inda y el juez Manuel García-Castellón, miembros de la Gladio mediática española actual. Porque la Gladio no ha muerto. Sigue vivita y coleando. Imposible olvidarte, Gladio, por mucho que tiéntete a hacerlo el diablo.

PhD Jaume Farrerons

Figueres, la Marca Hispànica, 11 de septiembre de 2022.

EL FRAUDE DE LA PRESUNTA MASONERÍA ATEA, COMUNISTA Y SATÁNICA (2). MASONES CATÓLICOS

Principios, normas y valores de esta publicación

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