EL CERDO DE LA MONCLOA, LA TRAMA CRIMINAL GLADIO Y EL EXPEDIENTE ROYUELA. Publicamos este artículo —en legítima defensa— como respuesta a un video youtube difamatorio del Expediente Rollo, Royuela, no cuela dedicado íntegramente a Jaume Farrerons, director de CARRER LA MARCA, quien aparece identificado (e injuriado) con nombres, apellidos y foto. Será el primero, pero no el último. [El significado de las iniciales A. R. F., A. F., S. R. S. y S. R. que aperecen en el texto puede verificarse en las fuentes de acceso público enlazadas como fundamento documental acreditativo de nuestras afirmaciones.] El llamado Expediente Royuela se caracteriza por imputar a la «izquierda» en general y, más concretamente, al «social-comunismo» —e incluso a cierta supuesta masonería satánica del PSOE— la existencia de una trama criminal que, amparada por el Estado, asesinaría impunemente a cientos de ciudadanos españoles. Los cabecillas de semejante mafia infernal enemiga de Cristo serían fiscales progresistas: José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo. El Expediente Royuela (a partir de ahora Expediente R o ER) pretende «fundamentarse» en un extensísimo archivo de documentos —presuntamente firmados en muchos casos por el propio Mena— que estos «investigadores» rescataron de una clínica, compraron a su propietario y peritaron. Nuestra intención es verificar la autenticidad de dichos documentos. Que los autores del Expediente R no sean, a su vez, asesinados por orden del todopoderoso Mena, antójasele ya de entrada harto sospechoso al observador neutral, pero el supuesto hecho —falso— de que tampoco hayan sido objeto de denuncias o querellas criminales por parte de, al menos, alguno de los perjudicados, acostumbra a interpretarse como un indicio, cuando no una prueba casi definitiva, de la autenticidad del ER. Yo mismo caí en esa trampa hasta que empecé a investigar el dossier de prensa judicial de los autores —que desconocía— y me quedé literalmente pasmado. Por este motivo, antes de cumplimentar el obligado requisito metodológico forense de la autentificación, entendemos que es menester examinar ciertas cuestiones previas que puedan arrojar luz sobre la dudosísima credibilidad del Expediente R. El análisis nos conducirá a la realidad incontestable de una verdadera trama criminal, esta sí completamente probada, del SECED —luego CESID—, el MI6 y la CIA (entre otras agencias de inteligencia occidentales) operativa como poco hasta el 11-M. Y, con ella, al papel que representó en la misma el ex presidente Felipe González Márquez desde la fundación de los GAL. A esta trama pertenecían múltiples grupúsculos de la extrema derecha española, cuyos residuos se detectan todavía en fenómenos como la brigada política del comisario Villarejo. Porque, repito y subrayo, es cierto que existió —insistamos en este punto— una trama criminal del PSOE, pero no la trama denunciada por el ER. Hubo, hay, trama de derechas incluso bajo el imperio del Señor X. (Para aclarar este punto tendremos que remontarnos, en la segunda entrega de esta serie de artículos, al congreso de Suresnes y al papel de la CIA y el SECED en la desmarxistización y derechización otanista del partido fundado por Pablo Iglesias.) Una trama urdida por masones, cierto, pero no satánicos, sino ultracatólicos (Propaganda Due). Una trama vinculada con la mafia, sí, pero la Mafia conservadora italiana de toda la vida, bajo las sotanas del Vaticano. Una trama con sus sicarios, cómo no, pero ultraderechistas. Así que la función del Expediente R podría ser, ex hypothesi, precisamente, engañar a la gente sobre la ideología de la verdadera trama criminal del Estado. Para ello se utilizaría un bulo tipo Q’Anon o Bar España que, en su caso, satisface las conciencias de los creyentes ante las evidencias de pederastia generalizada de los ministros de Dios en las iglesias cristianas. Por lo que respecta al Expediente R, podría tratarse también, por añadidura, de una venganza personal contra ciertas personas que, en el ámbito judicial, impulsaron procesos contra los autores del fraude, finalmente condenados, y acabaron con el negocio de la mafia de subasteros y sus sicarios casuals. En todo caso, los denunciantes de la supuesta conspiración roja del fiscal Mena son, ellos mismos, sospechosos —por decirlo muy suavemente— de colaborar con la trama real y verdadera, cuyo nombre es bien conocido, a saber: la red Gladio

MASONES, MAFIOSOS Y ULTRAS CATÓLICOS

En la obra del periodista Mariano Sánchez Soler Los hijos del 20-N. Historia violenta del fascismo español (Madrid, Temas de Hoy, 1993), leemos (pp. 184-185):

El 10 de julio de 1976, a las diez de la mañana, en el centro de Roma fue asesinado el juez Vittorio Occorsio, fiscal de la república. (…) / El magistrado investigaba… a Licio Gelli, el gran maestre de la logia masónica Propaganda-2, y al abogado Gianantonio Minghelli, secretario de esa estructura clandestina. / Este hecho fue destacado por la prensa, al asegurar que los asesinos habían dejado sobre el cadáver un guante de goma, antiguo símbolo de los ritos de ejecución de la masonería alemana. 

[Puede leerse esta obra on line en pdf aquí. Las páginas referenciadas en nuestro artículo se corresponden, sin embargo, con las del original en papel].

¿Ritos de ejecución de la masonería? ¡Quién lo diría! ¿No habíamos quedado en que la masonería, según los comentaristas políticamente correctos, está formada por seres de luz? Los ultras se frotaban ya las manos e incluso percibían con indisimulada fruición el olor a azufre… Pero, ¡ay! ¡Sorpresa! Los masones en cuestión eran… ultras. Toda una plancha. Sin embargo, ¿qué tendría que ver esto con los pacíficos autores del Expediente R? Ellos mismos deberían explicarlo, porque las fuentes son bastante insistentes y reiterativas. Por ejemplo, en la obra Cherid. Un sicario de las cloacas del Estado, de Ana María Pascual y Teresa Rilo (Madrid, Ed. Garaje, Documentos Sociedad, 2019), leemos:

Fotografía de la página del libro citado.

Tampoco se ha podido determinar quién financió el atentado contra Vittorio Occorsio. Las pistas llegaron hasta Barcelona. El juez Felice Casson viajó a la Ciudad Condal en 1988 para investigarlas. Las detenciones de muchos terroristas neofascistas en los años ochenta dieron lugar a un desfile escalonado de arrepentidos que quisieron colaborar con la justicia italiana a cambio de beneficios penitenciarios. Dos de ellos declararon que el atentado contra el juez Occorsio se había planificado en España y que ultras españoles lo habían financiado. Los tres españoles mencionados eran Luis García, apodado el Mataestudiantes, un antiguo miembro de la Guardia de Franco; el padre Alba, un sacerdote jesuita muy radical, defensor del franquismo duro; y A. R., un empresario dedicado a las subastas judiciales. Éste último confesó haber dado cobijo a italianos prófugos, incluido al mismísimo Delle Chiaie. De hecho, [A.] R. sirvió de coartada a Il Caccola, ya que declaró al juez Casson que el día que se produjo la masacre de la estación de Bolonia, Stefano estaba con él en Barcelona (op. cit., p. 117). 

Los autores del Expediente R protestan constantemente por la impunidad de la trama de Mena, amparada por el Estado, pero es precisamente esa impunidad y ese amparo estatal lo que caracteriza la verdadera trama. Verbi gratia: el atentado de la revista satírica «El Papus». ¿No se presentó, en efecto, A. R. en la redacción de la publicación y amenazó a su director pocos días antes de que alguien entregara la bomba al conserje? Esto es lo que afirma, al menos, Mariano Sánchez Soler, quien se basa a su vez en el expediente judicial del caso [cfr. la obra citada supra]:

Echarri fue visitado y amenazado por A. R., dirigente de la Guardia de Franco, quien le espetó: «Mis bases están indignadas. La situación del país es propicia al crecimiento de hongos y lo mejor que se puede hacer es dejar que crezcan de tamaño, porque así serán más visibles y más fáciles de cortar» (op. cit., p. 188).

Fotografía de la página del libro citado.

A pesar de este hecho, A. R. no fue procesado por su más que posible relación con el atentado. ¿Quizá los jueces y fiscales se olvidaron de él porque colaboraba con la trama Gladio «amparada por el Estado»? ¡Impunidad! En el Expediente R se relata que los sicarios de Mena son a su vez asesinados por otros sicarios para eliminar posibles testigos incómodos; sin embargo, esto es precisamente lo que ocurría en la «verdadera trama criminal» ultracatólica y de extrema derecha que operaba en España a las órdenes de Gladio (=OTAN). Así lo confesó y denunció Giuseppe Calzona, otro de sus miembros, en relación con la muerte de Jean-Pierre Cherid:

«Jean Pierre Cherid fue eliminado por agentes españoles de la lucha antiterrorista. La noche antes del suceso, cambiaron el dispositivo de la bomba, de forma que Cherid no se dio cuenta, preparándola para que lo eliminase a él en el momento en que se acercara el vehículo, pudiendo accionarla a distancia o bien mediante un dispositivo de contacto en la cerradura de la puerta del coche. La bomba estaba colocada en la bandeja de la puerta delantera y le seccionó la cabeza. Las pruebas efectuadas por la gendarmería francesa demostraron que no se hallaron restos orgánicos entre la chatarra del vehículo, todos estaban fuera (…) Jean Pierre Cherid era la persona que poseía todos los secretos del GAL y por eso fue eliminado. Era un peligro para quienes lo habían utilizado antes, porque como antiguo miembro de la OAS controlaba un buen número de franceses que estaban dispuestos a hacer cualquier cosa por dinero o por apoyo a su jefe. No podía ser detenido ni en Francia ni en España porque, antes de ser juzgado, contaría muchas cosas que implicarían a los dos gobiernos. Por eso lo mataron».

Fuente: Reportaje del semanario «Interviú» del 5 de febrero de 1990, número 717. Citado por Ana María Pascual / Teresa Rilo, op. cit., p. 191.

Cherid formaba parte del grupo de 60 ultraderechistas que se refugiaron en Barcelona al amparo de A. R. F. y formaron el Batallón Vasco-Español, antecedente directo de los GAL. Pero ahora resulta que  A. R. F. denuncia una «trama criminal impune» y «amparada por el Estado» para imputársela a personas de la misma ideología política que las víctimas de la matanza de Atocha. Aquí está ya todo el Expediente R. Y, singularmente, una parte relevante de aquéllo que los ultracatólicos de extrema derecha acostumbran a no querer ver.  Pero el propio Stefano Delle Chiaie, cabecilla de aquellos sicarios, nos lo explica:

«Mi impresión es que, después del intento fracasado de arrojar sobre los fascistas la responsabilidad de las matanzas, estamos asistiendo a un nuevo episodio de desviación: esta presunta organización criminal de la que hablan (mafia, camorra, fascismo) quieren que sea la membrana que separa las responsabilidades políticas de los servicios secretos. Es el modo de alejar de los políticos los temas que a ellos pertenecen, por lo que ha ocurrido en el interior de los servicios secretos de 1969 a 1982, como fue el caso de la matanza de Atocha» (Los hijos del 20-N, op. cit., p. 196).

El Expediente R debería ser interpretado en este contexto. Sus acusaciones son fantasiosas, pero el trasfondo que pretenden ocultar, real. Entonces, ¿qué tenemos? Una trama criminal mafioso-masónica vinculada a la OTAN y al Vaticano que asesina a ciudadanos compatriotas y acusa luego a la izquierda o, más recientemente, al «islam», de perpetrar el crimen. Demasiada disonancia cognitiva para los ultracatólicos. Mejor ignorar el dato, que será rápidamente desechado y olvidado en favor de paparruchas sin fundamento como el supuesto satanismo del masón Albert Pike. (Un «hermano», por cierto, confederado esclavista y miembro… del Ku-Klux-Klan). A mi juicio, no otra es la motivación principal del Expediente R. El olvido activo, organizado, planificado y con publicidad. La mentira consciente en marcha para engañar y manipular a masas de borregos lobotomizados por la «fe» bíblico-judaica

Draghi desclasifica documentos de la logia masónica P2 y el grupo paramilitar Gladio.

Los documentos secretos sobre Gladio y la Logia Masónica P2 puestos a disposición por el gobierno italiano.

La logia P-2 y un banco vaticano, implicados en un mismo escándalo.

Dimisión del Papa y sus cloacas.

EL FRAUDE DE LA PRESUNTA MASONERÍA ATEA, COMUNISTA Y SATÁNICA (1). MASONERÍA Y COMUNISMO

¿MIENTEN O DICEN LA VERDAD? ¿POR QUÉ? 

Nos interesa recabar, en primer lugar, evidencias de sencilla comproblación que no requieran complejos e interminables procesos judiciales, peritajes, testimonios, etc. Conviene advertir, en este sentido, que cuando los autores del ER resultan judicialmente condenados en cualesquiera de las no pocas causas por las que han sido imputados y procesados, su respuesta es siempre que el juicio fue amañado y disponen de las pruebas documentales del fraude. Lo cual embarulla otra vez al pobre incauto bienintencionado remitiéndolo de nuevo al examen de más documentos, procesos judiciales, peritajes, testimonios, etc. Y así indefinidamente. El argumento «no han sido denunciados nunca» se desvela a la postre no sólo como mera retórica completamente falaz (hay ya causas y condenas), sino como una estrategia para imposibilitar toda comprobación objetiva de los hechos. De ahí que pueda resultar útil, antes de entrar en el terreno técnico del derecho, demorarse un poco en información pública y de sentido común que ni siquiera los interesados puedan negar. La cual, ciertamente, nunca podrá refutar, por sí sola, el ER, pero sí prestará indicios más que sobrados respecto de su veracidad o falsedad. En suma, bastaría con pillarlos en algunas mentiras gruesas y descaradas para restar credibilidad a sus pretensiones. Mas esta es sólo una primera tarea. La otra, completamente distinta y más especulativa, consiste en elaborar alguna hipótesis explicativa sobre los posibles móviles de los autores del Expediente R. En el presente artículo demostraremos que mienten con naturalidad y temerario desprecio de la verdad. Y ofreceremos algunas hipótesis explicativas. Una y otra cadenas de argumentación podrán ser desarrolladas en posteriores artículos a medida que vayamos examinando las fuentes. Sólo una vez agotadas ambas hasta el final por la vía periodística nos plantearemos verificar mediante el arte forense algún documento crucial del ER.  Y daremos por bueno que, 1/ si han mentido habitualmente, 2/ si existe una hipótesis explicativa convincente de su impostura y 3/ si ese documento seleccionado y crucial constituye una falsificación, entonces todo el expediente muy probablemente es también una falsificación y no será necesario dedicarse a falsar una por una el resto de las «piezas de convicción» amañadas.

Es en el contexto de la hipótesis interpretativa y explicativa de los móviles que conviene refrescar algunas cuestiones históricas sobre los GAL, banda terrorista cuyas actividades criminales fueron amparadas por Felipe González (el «Señor X»). El cerdo —asaz rosado— equivale aquí al Señor X. Y afirmamos que el Señor X es Felipe González. Luego —conclusión—, el Cerdo es Felipe González Márquez (PSOE), ex presidente del Gobierno español. ¿Pero fueron los GAL social-comunistas o siquiera de izquierdas? ¿Lo fue alguna vez, por ende, el Cerdo? Los GAL representan la versión «socialista» (usamos esta palabra entre comillas por razones que se explicarán más abajo) de la Red Gladio (u Operación Gladio), una organización de la OTAN nutrida a escala mundial por ultraderechistas ex-fascistas que se dedicaba, entre otras ignominiosas labores —como es ya público y notorio—, a perpetrar atentados terroristas contra ciudadanos europeos (¡los mismos que pagaban sus impuestos para sostener a la Alianza Atlántica!) e imputárselos acto seguido a la extrema izquierda. Todos estos sicarios actuaban —es necesario recordarlo tantas veces cuantas se saque a colación el tema— a cuenta del Pentágono y contra la amenaza comunista, consentidos por los humanitarios gobiernos demócraticos (¿?) —liberales— de la actual Unión Europea. Ejemplos de tales atrocidades otanescas impunes: masacre de Peteano, piazza Fontana, estación de Bolonia, piazza della Loggia (Brescia)… En España, la OTAN cometió también atentados, atribuidos a «los nazis» (eran fascistas renegados), donde perecieron decenas de personas. Verbi gratia: la matanza de los abogados laboralistas Atocha. Las fechorías de la Red Gladio en España culminan, muy probablemente, con el atentado «islámico» del 11-M. Por tanto, la trama criminal denunciada por el Expediente R existe, no presuponemos ni mucho menos el postulado de un «PSOE bueno», pero, a pesar de la relativamente tardía vinculación de Gladio con el PSOE, su naturaleza e ideología nada tienen que ver con el infundio que propala el Expediente R. En Gladio está implicada una logia masónica, sí, pero no una logia satánica illuminati protocomunista, sino, como hemos ya apuntado, la ultracatólica de extrema derecha P-2 (Propaganda Due), lo cual significa (añadimos ahora): el mismo sector político-ideológico que los redactores del Expediente R. Además, las relaciones entre dicha logia masónica, la Mafia y el Vaticano a través del cardenal Marzinkus y del banquero papal Roberto Calvi (Banco Ambrosiano), están ya harto acreditadas por la desclasificación reciente de los documentos. Los asesinos de la verdadera trama eran, en suma, ultraderechistas católicos como los autores del Expediente R. A su vez, por si fuera poco, conviene subrayar también —y aquí se cierra el círculo—, las relaciones personales entre la Red Gladio española y algunos de los promotores del Expediente R, que serán objeto de especial atención en esta serie de artículos de CARRER LA MARCA. 

EL FRAUDE DE LA PRESUNTA MASONERÍA ATEA, COMUNISTA Y SATÁNICA (3). EL CASO LÉO TAXIL O LA INVENCIÓN DE LA SINAGOGA DE SATÁN

A continuación nos limitamos a reproducir el título y a enlazar algunos artículos de prensa que puden ayudar a la documentación del asunto:

GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación).

Según la CIA, Felipe González es el «Señor X» de los GAL.

Del Batallón Vasco-Español a los GAL.

Entre 1975 y 1985 grupos de extrema derecha cometieron más de una treintena de atentados terroristas en Navarra o a navarros.

Detenido el hijo de un subastero de Barcelona tras explotar una bomba.

Un hijo del subastero Royuela y otros tres jóvenes, juzgados por terrorismo.

Cuatro jóvenes de Barcelona, condenados a seis años de cárcel por terrorismo.

En el documento que adjuntamos, reproducimos (literalmente) y traducimos, A. R. F. reconoce haber trabajado para los servicios de información de Franco (p. 1):

Expediente R.

Fuente: https://hcommons.org/deposits/objects/hc:43750/datastreams/CONTENT/content

EXPEDIENTE R. (A. R. – S. R. – Expediente Royuela). (A. R. F., Spanish investigator and whistleblower, born in Catalonia c. 1938; electrician and businessman from the 1960s, former member of Franco’s information services, active in local politics c. 1970; Falangist activist in middle age vs. «democratic transition»; Christian conservative in old age, denounces judicial and political corruption in the Spanish administration in Catalonia; S. R. S., son of A. R., born 1975; grad. In physics, once far-right activist, spent nine years in prison for minor offences; independent journalist, denounces judicial and political corruption in the Spanish judiciary in Catalonia; brother J. R. S. was murdered by corrupt police in Catalonia; brother A. R. S. denounces Mario Biondo murder cover-up case).

Traducción:

EXPEDIENTE R. (A. R. – S. R. – Expediente Royuela). (A. R. F., investigador y denunciante español, nacido en Cataluña c. 1938; electricista y empresario de la década de 1960, ex miembro de los servicios de información de Franco, activo en la política local c. 1970; Activista falangista en la mediana edad vs. «transición democrática»; Cristiano conservador en la vejez, denuncia la corrupción judicial y política en la administración española en Cataluña; S. R. S., hijo de A. R., nacido en 1975; Grad. En física, una vez activista de extrema derecha, pasó nueve años en prisión por delitos menores; periodista independiente, denuncia la corrupción judicial y política en el poder judicial español en Cataluña; el hermano J. R. S. fue asesinado por policías corruptos en Cataluña; hermano A. R. S. denuncia caso de encubrimiento de asesinato de Mario Biondo).

A confesión de parte, relevo de prueba. Damos por demostrado, pues, que A. R. F. era un agente de los servicios de información franquistas. Pero, ¿qué relación había entre esos servicios de información y Gladio? En la tesis doctoral de Daniele Ganser Los ejércitos secretos de la OTAN [original en inglés publicado en 2005 (Nato’s Secret Armies. Operation Gladio and Terrorism in Western Europe)], se dedica un capítulo a la Gladio de España. Véase el texto completo en castellano de la tesis/libro subido por Red Voltaire:

https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-065.pdf

Nosotros citaremos aquí de la obra en español publicada por la editorial El Viejo Topo Los ejércitos secretos de la OTAN. La Operación Gladio y el terrorismo en Europa (2010). En el Capítulo VIII (págs. 155-168) se explica la implantación de Gladio en España bajo la supervisión de la CIA y de los servicios de información franquistas (SECED u otros), para los que trabajaba A. R. F. (redactor del Expediente R) según propia confesión. En esa trama no había comunistas ni logias satánicas: todo el personal era franquista, o sea, forzosamente católico y de extrema derecha. Además, la implicación del gobierno español en Gladio era mucho mayor que en el resto de los países de Europa (excepto, quizás, Italia y descontando los propios patrocinadores del crimen, a saber, la CIA, el MI6 y, por ende, los cristianísimos gobiernos británico y estadounidense). Según Leopoldo Calvo Sotelo, primer ministro español desde 1981, en España el gobierno mismo era Gladio (cfr. op. cit., p. 158):

Es por ello que, al ser interrogado sobre la existencia de Gladio en España, Calvo-Sotelo, quien había sido primer ministro entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, respondió con una mezcla de ironía y amargura que bajo la dictadura de Franco «Gladio era el gobierno».

(Véase pág. 154 de la versión pdf enlazada supra.)

Sin embargo, esta afirmación es quizá demasiado genérica como para relacionar, sin pruebas adicionales, a cualquier particular —incluidos los agentes del SECED— con acciones concretas de Gladio. No obstante, en el caso de A. R. F., autor del Expediente R, la información de libre acceso público va mucho más allá.

En efecto, en la ya citada obra de Mariano Sánchez Soler Los hijos del 20-N. Historia violenta del fascismo español (Madrid, Temas de Hoy, 1993), se sostiene (p. 160) que los terroristas de la OTAN huídos de Italia —con decenas de víctimas a sus espaldas— se refugiaron en España en una propiedad de A. R. F. Reproducimos la página de la obra para que cada cual saque sus conclusiones:

El texto es el siguiente:

También son ilustrativas las declaraciones del destacado ultraderechista catalán A. R., interrogado el 21 de marzo de 1988 por el juez Felice Casson, desplazado a Barcelona en comisión rogatoria como instructor del sumario de la matanza de Bolonia. «Se refugiaron en España alrededor de noventa italianos —dijo R.—, muchos de ellos en mi propia casa. Posiblemente algunos siguen viviendo en España. Me parece que estarán en Madrid —puntualizó sin demasiada convicción. No me importa lo que mis amigos hubieran hecho en Italia. En España se han comportado perfectamente. Sabían que con cualquier acto en contra de cualquier español se las hubieran entendido conmigo». 

No parece muy creíble que los terroristas de la OTAN se refugiaran en casa de A. R. F. por casualidad, como aquél que elige un hotel a su gusto. La condición de agente de los servicios de inteligencia franquista explica que los miembros de Gladio acudieran a él. Esta sospecha queda confirmada en la página 166:

Apoyados por R., García Rodríguez y la organización Guardia de Franco, la Ciudad Condal se convirtió en la puerta de entrada para los terroristas italianos evadidos de su país, el primer puerto en el que recalaban antes de trasladarse definitivamente a Madrid. 

Tan importante como este dato es que a A. R. F. no le importaba («no me importa» [sic]) lo que sus amigos hubieran hecho en Italia. ¿Tampoco el asesinato o mutilación de centenares de civiles italianos inocentes? ¿Y este mismo personaje es el que ahora lloriquea por asesinatos imaginarios ordenados supuestamente por el fiscal de Izquierda Unida José María Mena?  Por si fuera poco, es falso lo que afirma a continuación, porque los gladios italianos —sus amiguetes— perpetraron decenas de asesinatos en España. Un buen resumen de las actuaciones de Gladio en nuestro país:

La Gladio española

Por Edmundo Fayanas Escuer / 27.4.2010 / Noticias de Navarra

AL finalizar la Segunda Guerra Mundial se decide crear dentro de la OTAN unos grupos secretos y de operaciones especiales, cuya función es la de actuar como guerrilla, en caso de una invasión comunista. Pero se transforma en un ejército secreto cuya finalidad es conseguir que en «la Europa democrática» nunca accedan al poder los partidos comunistas, ni nadie ponga en cuestión el sistema.

Muy importante en la historia fue la Gladio en Italia, pero también en Francia, Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Turquía, Portugal, Austria, Suiza, Grecia, Luxemburgo y Alemania. En España, a pesar de no pertenecer a la OTAN, tuvo una presencia muy importante y contó con el apoyo del régimen franquista. La dictadura de Franco sirvió de refugio durante la Guerra Fría a muchos terroristas de extrema derecha que habían participado en la guerra anticomunista en Europa. Mario Pozza, miembro de la extrema derecha italiana, revela ante el juez, en el año 1984, que toda una colonia de fascistas italianos funcionaban con total impunidad en España.

En el año 1970, la España franquista recibe a los terroristas de la extrema derecha italiana que habían participado junto al ultraderechista Valerio Borghese en la ocupación del Ministerio del Interior italiano en un intento de golpe de Estado. No sólo se les recibió, sino que se les contrató como miembros de la policía secreta franquista.

En el año 1976, se producen los asesinatos de carlistas en Montejurra (Navarra), Delle Chiesa junto a otros extremistas italianos pertenecientes a la Gladio provocan los incidentes de Montejurra y su finalidad era que la Policía española no pudiese ser acusada por una intervención violentamente represiva e injustificada.

El 24 de enero de 1977, se produce en Madrid el asesinato de los cinco abogados laboralistas de la calle Atocha. Participaron miembros de la Gladio, como el terrorista Carlo Cicuttini, como aparece en un informe del Comité Ejecutivo para los Servicios de Información y Seguridad, organismo dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia.

En 1968, fecha de la llamada primavera de París, se produce el inicio del terrorismo de izquierdas en toda Europa, incluida España (ETA, FRAP, GRAPO). El ex agente de la CIA, Philip Agee, acusó a la CIA de haber creado a los GRAPO, así se entenderían algunas de sus extrañas actuaciones.

El famoso agente secreto español González Mata ha hablado de su infiltración en ETA siendo agente de la Gladio y su implicación en el asesinato de Carrero Blanco, así como las extrañas desapariciones de militantes de ETA. Todos estos hechos forman parte de lo que ellos denominan «la estrategia de la tensión» que se vive por todo Occidente, y como vemos mucho más ahora, para justificar políticas agresivas que sólo defienden los intereses económicos de las multinacionales.

En el año 1973, los comandantes de la Gladio se reunieron en Bruselas, en una sesión extraordinaria, para discutir la admisión de la España de Franco en la Gladio. España había permitido durante muchos años a los Estados Unidos el derecho de estacionar misiles nucleares, así como el atraque de buques y submarinos norteamericanos en sus puertos, pero no estaba obteniendo nada a cambio de la OTAN. El servicio secreto español estaba interesado en tener una red oculta para combatir a los comunistas y socialistas antifascistas españoles.

Dos son los hechos más destacables de la Gladio italiana, el atentado a la estación ferroviaria de Bolonia, el 2 de agosto de 1980, que causó 85 muertos y 200 heridos y del que se culpó a grupos anarquistas italianos. La Gladio italiana participó en la muerte del primer ministro italiano Aldo Moro. Son esclarecedoras las palabras de Francesco Cossiga, ex presidente de la República y de los demócratas cristianos italianos, que realizó ante las cámaras de la BBC inglesa «en las filas del partido todavía pesa el haber sacrificado a Aldo Moro para salvar al República».

Actualmente se empieza a cuestionar la investigación oficial del 11-M en los atentados de Atocha. Se dan muchísimas coincidencias con el atentado de la estación de Bolonia.

Ambas son un importante centro de comunicación de tráfico ferroviario y afectó fundamentalmente a la gente del pueblo. En ambos casos se detienen inmediatamente a los autores. El atentado de Bolonia es falsamente atribuido a grupos anarquistas y el de Atocha a grupos islamistas conectados con la fantasma y recurrente Al Queda.

En Bolonia como en Madrid, los jueces recibieron multitud de informaciones falsas y erróneas. Según los magistrados italianos, cuya versión esta confirmada en las actas de la Corte de Justicia del 23 de noviembre de 1996, declararon que los servicios secretos italianos, el Sismi, «nos hizo llegar una masa de información difícilmente verificable a fin de empujarnos en unas investigaciones y/o pistas tan improductivas como extenuantes». Lo mismo sucede con el atentado de la estación de Atocha. ¿Sabremos alguna vez la verdad de Atocha? Las pistas del 11-M, como los atentados de Bolonia, el 11-S de Nueva York y de 7-J de Londres, a los servicios secretos nacionales y supranacionales, pero todos han sido enterradas.

En el Gobierno de Felipe González, el ministro de Defensa Narcís Serra, se vio obligado a crear una investigación sobre la Gladio española. Se le encargó al Cesid dirigido por el general Manglano, que además era el delegado español en la OTAN para cuestiones de Seguridad. El Cesid era precisamente el principal sospechoso, así que encargarle la investigación era como poner al zorro a investigar quién se comió las gallinas. El general Manglano se negó rotundamente a declarar en el Parlamento y por supuesto el resultado de su investigación fue que nunca España había participado en la red Gladio.

La Gladio es una obscenidad y para los que creemos en la democracia como sistema es su mayor atentado, y cabe preguntarnos ¿en mano de qué políticos estamos?

Fuente: https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/politica/2010/04/27/gladio-espanola/52415.html

Hete aquí la auténtica red criminal del franquismo-UCD-PSOE-PP («Deep State») que no parece preocuparles mucho a los redactores del Expediente R a pesar de sus muchos delitosde sangre. El único defecto del artículo citado es que no habla de los GAL —mucho menos del llamado «GAL catalán»—, la monstruosa criatura nacida de la fornicación de Gladio con el Cerdo. Pero las personas interesadas pueden leer el artículo de «Berlín Confidencial». También son recomendables las siguientes lecturas:

La metralleta usada en 1976 para matar a un juez italiano era propiedad de la Comisaría de Información.

«Nosotros pusimos las bombas»: los ultraderechistas que se entrenaban en una perrera municipal.

En este último artículo se hace mención explícita de A. R. F.

LA MATANZA DE BOLONIA PUDO PLANEARSE EN BARCELONA

Las páginas 200-203 de Los hijos del 20-N están dedicadas a la conspiración criminal de Gladio que desencadenó la peor masacre de esta trama asesina en Italia, a saber, la estación de Bolonia el 2 de agosto de 1980:

Según reveló un «arrepentido» residente en las cercanías de la ciudad de Arezzo al periodista Ahmad Rafat, el cruel atentado fue planificado en la ciudad de Barcelona. Este testimonio asegura que los días 14, 15 y 16 de junio de 1980 se celebró en la Ciudad Condal una reunión de neofascistas españoles, miembros de los autodenominados Grupos de Acción Revolucionaria Internacional (denominación de la organización liderada por Stefano Delle Chiaie desde Latinoamérica), con una delegación de italianos formada por algunos residentes en España y dos procedentes de Italia (op. cit., pp. 200-201).

A. R. F., redactor del Expediente R, vuelve a aparecer: «A. R., citado por varios neofascistas arrepentidos en el sumario incoado por la matanza» (p. 201) y se recogen algunas de sus declaraciones ante el juez Casson:

«Estoy dispuesto a ir a Italia para para desmentir la declaración esa en la que dos personas han dicho que yo ‘me había alegrado’ al tener conocimiento del atentado de Bolonia. Da la casualidad de que, en aquella época, yo me encontraba en España y Stefano Delle Chiaie estaba en mi casa. Ideológicamente —ironizó— soy un delincuente, como la prensa me llama, pero materialmente jamás he matado ni a una cucharacha» (op. cit., p. 201).

Según el Expediente R, tampoco el fiscal Mena habría matado ni a una cucharacha, que para esas labores ya tiene a sus sicarios… Pero la afirmación «ideológicamente soy un delincuente» es toda una confesión y más que suficiente para cuestionar, desde el punto de vista ético, la credibilidad moral de A. R. F. como denunciante de los presuntos crímenes de Mena. En noviembre de 1975, la revista «L’Expresso» recoge el testimonio del ultraderechista portugués Carlos Carvalho:

«La central del terrorismo negro está en Barcelona. Cuando regresé a Lisboa, tras luchar contra los guerrilleros de Angola, descubrí que no me gustaba la «revolución». Por eso me marché y llegué a Barcelona, el 22 de octubre. Llevaba una carta de presentación para el padre Alba, un sacerdote muy relacionado con los falangistas. Él me acompañó a la sede de una pequeña industria, en la calle Villarroel, propiedad de un falangista notorio, A R. F.

Y añade:

«R. agrupa en torno suyo a una serie de militantes fascistas, a los que utiliza para perpetrar atentados en España y en el extranjero. Últimamente les encomendó un atentado contra una librería catalana (…). El verdadero jefe del «grupo» es R., aunque a García Rodríguez se le considera igualmente como responsable. (…). Un día, Alba, R., Salvatore Francia y García Rodríguez hablaron delante de mí de organizar un atentado contra el juez Violante» (op. cit., pp. 201-202).

Tan importante como la presunta implicación de A. R. F. en los atentados es la reacción del gobierno del PSOE cuando, en febrero de 1983, se emitieron en Italia órdenes detención o peticiones de extradición relacionadas con las fechorías ultraderechistas y José Barrionuevo, ministro del Interior, salió en defensa de sus sicarios Gladio. Hete aquí las palabras de este otro delincuente con corbata:

«Las personas vinculadas a la extrema derecha detenidas en Barcelona y Valencia son de nacionalidad española y, por el momento, se les acusa sólo de delitos comunes cometidos en España» (op. cit., p. 202).

Políticos condenados por su relación con el GAL pasaron menos tiempo en la cárcel que los jóvenes de Altsasu. Condenado a seis años por terrorismo, también, como hemos visto (Cuatro jóvenes de Barcelona, condenados a seis años de cárcel por terrorismo), afirma S. R. S. haber sido condenado por delitos menores:

S. R. S., hijo de A. R., nacido en 1975; Grad. En física, una vez activista de extrema derecha, pasó nueve años en prisión por delitos menores; periodista independiente, denuncia la corrupción judicial y política en el poder judicial español en Cataluña; el hermano J. R. S. fue asesinado por policías corruptos en Cataluña; hermano A. R. S. denuncia caso de encubrimiento de asesinato de Mario Biondo.

Fuente:  https://hcommons.org/deposits/objects/hc:43750/datastreams/CONTENT/content

Todo un indicio de una muy dudosa veracidad por lo que respecta a los documentos del Expediente R.

EL FRAUDE DE LA PRESUNTA MASONERÍA ATEA, COMUNISTA Y SATÁNICA (2). MASONES CATÓLICOS

MENTIRAS FLAGRANTES DE LOS REDACTORES DEL EXPEDIENTE R

Son mentiras que no requieren de técnica jurídica para acreditarlas como tales. Ya hemos detectado alguna de A. R. F. sobre su preocupación por las víctimas. O la mentira relativa a que los camaradas (terroristas) de A. R. F. no asesinaban españoles. O los delitos menores de S. R. S. Mentiras, mentiras y más mentiras. Pero vayamos a una mentira flagrante de S. R. S. muy fácil de comprobar:

EL RENACER DE MANOS LIMPIAS SE AVECINA. Miguel Bernad absuelto en todos sus juicios.

Fragmento de la sentencia del caso Ausbanc/Manos Limpias, Hechos Probados, Tercero.

AN condena a 8 años de cárcel al presidente de Ausbanc por extorsión a bancos y empresas.

Condenan a 8 y 4 años de cárcel a los líderes de Ausbanc y Manos Limpias por extorsión.

La Audiencia Nacional dicta prisión para Pineda y Bernad por extorsión.

Miguel Bernad Remón fue condenado en esta misma causa a cuatro años de prisión (sentencia que tiene recurrida en casación ante el Tribunal Supremo). Pero no ha sido «absuelto de todos sus juicios», luego S. R. S. miente.  Por lo demás, si el recurso de la fiscalía es apreciado por el Tribunal Supremo, Bernad podría ver aumentada su condena en un año y medio de cárcel por organización criminal, lo que equivaldría al tiro de gracia para Manos Limpias.

DENTRO DE CADA CRISTIANO HAY UN JUDÍO O EL SIONISMO EN LA DOCTRINA CATÓLICA

«FARRERONS TRABAJA PARA LA FISCALÍA DESDE HACE MUUUUCHO TIEMPO…»

Veamos ahora algunas mentiras de S. R. S. sobre Jaume Farrerons, quien ya había aparecido hace un año en el Expediente Royuela como político investigado por el fiscal Mena —aquí:

Véanse los minutos 14 a 16, cuando S. R. S. afirma que Mena ha solicitado informes sobre Jaume Farrerons, ideólogo de PxC, y su «proyecto» con Juan Antonio Llopart, secretario general del Movimiento Social Republicano (M. S. R.). Proyecto que consistía, todo hay que decirlo, en dar un giro a la izquierda dentro de la PxC para convertir el partido en una organización verdaderamente nacional-revolucionaria, lo que entraba en conflicto con la ideología ultracatólica, monárquica y derechista del Moviment Patriòtic Català a la que se adscribe, como es público y nototio, S. R. S. Circunstancia que provocó, según S. R. S., una «campaña contra Farrerons»… No obstante lo cual, en su video más reciente dedicado ya íntegramente a Jaume Farrerons parece que fue Farrerons quien atacó a S. R. S. sin que el perjudicado sepa cuál podría ser el motivo. ¿Olvida sus propios videos? Evidentemente, si Mena necesita información sobre Farrerons, éste pasa a ser un «investigado» por Mena. Pero desde que Farrerons osó cuestionar el Expediente R, las cosas han cambiado y ahora resulta que Farrerons trabaja «para la fiscalía» desde hace «muuucho» tiempo. Véase a continuación captura de pantalla de la cuenta de Youtube del Expediente R:

S. R. S.: «Que sepáis que Jaume Farrerons trabaja para la fiscalía desde hace muuucho tiempo». Véase https://www.youtube.com/watch?v=_J5zx-H8wnY en la sección de comentarios.

¿Cómo se compadece la figura de colaborador con la de investigado? Si Farrerons trabaja para Mena, eso significa que informa a Mena, pero ¿necesita Mena informes sobre su informador en lugar de preguntarle directamente o no se fía de quien colabora con él? ¿Dispone S. R. S. de documentos de Mena donde se afirme que Farrerons trabaja para la fiscalía? ¿Por qué no lo había dicho antes? ¿Por qué lo expuesto hace un año sobre Farrerons por el Expediente R parece contradictorio con lo que se pretende ahora y justamente ahora después de que Farrerons cuestionara la autenticidad del Expediente R? ¿Se introducen cambios ad hoc en el Expediente R en función del comportamiento, adulador o crítico con S. R. S. o A. R. F., de las personas que lo comentan? Todo esto ya es un indicio muy claro sobre la naturaleza fraudulenta del Expediente R.  Por lo demás, desde la perspectiva subjetiva de quien sabe que no trabaja ni ha trabajado nunca para la fiscalía, las afirmaciones inventadas de S. R. S. al respecto son la prueba definitiva de que el Expediente R no constituye más que un montón de bulos.  Y le cabe aseverarlo con total certeza precisamente gracias a las mentiras, asombrosamente burdas, de S. R. S. 

FARRERONS DIO UN «MITIN RACISTA»

Otra de las afirmaciones fradulentas del video de S. R. S. contra Jaume Farrerons —y una posible imputación calumniosa de delito— es que éste dio un mitin de PxC caracterizado por su «racismo biológico». Todo ello ocurrió a sabiendas de que, después de los disturbios del 13 de mayo de 2003 en el abortado mitin de Sant Andreu, a los actos de PxC empezaron a asistir policías de la Brigada de Información. Sólo hay dos mítines de Farrerons, a saber, el de 13 de mayo de 2003, donde Farrerons no pudo hablar:

https://elpais.com/diario/2003/05/14/catalunya/1052874440_850215.html

El acto fue saboteado por la extrema izquierda. Y otro mitin en la Casa Elizalde de Barcelona —del cual se conserva documentación y grabaciones— el 27 de julio de 2003. Entre otras cosas, Jaume Farrerons afirmó allí lo siguiente:

Plataforma per Catalunya defensa la identitat de la civilització occidental, però no confon aquesta identitat amb una raça, una llengua o una religió. Allò que l’Occident té de propi és precisament la seva tradició de racionalitat cultural que s’ha concretat en la Declaració Universal dels Drets Humans i en la progressiva implantació de la ciència, l’economia de mercat i el sistema democràtic. Els drets humans, malgrat la seva pretensió, no cauen del cel, són el resultat d’un procés històric en un racó molt concret del planeta, a saber, el nostre. 

Farrerons se limitaba a comentar la Declaración Programática del partido, redactada íntegramente por el propio Farrerons cuando, en 2002, fue nombrado secretario de estudios y programas de PxC hasta su nombramiento como secretario general y «número 2» de la formación. Se trataba de defender un programa «identitario» íntegramente legal sin dar pábulo al estigma de «racistas» y «xenófobos» aplicado por las presstitutas y los políticos castuzos a quienes cuestionábamos la vigente política de inmigración. Dicha fórmula —las instituciones grecorromanas de la ciencia, la democracia y la ilustración racional (filosofía) como valores fundamentales de la identidad cultural europea— fue la «solución» ideológica al problema con que Farrerons se topó tras el escándalo de la «cámara oculta» provocado por la idiotez de Anglada. S. R. S. no explica cuándo ni dónde ocurrió eso de que Jaume Farrerons defendiera en público un racismo biológico —¡¡¡ante un policía apostado al fondo de la sala!!!—, echara a rodar la estrategia toda del partido, cuestionara su propia Declaración Programatica y, de propina, cometiera un delito de odio. No se puede presentar prueba alguna de algo que no ha sucedido y vaya más allá del falso testimonio «yo lo oí» de gentes que, como hemos visto, son muy capaces de mentir. En cualquier caso, la cosa pinta mal para el Expediente R, porque lo que sí sabemos y podemos probar con fundamento es que dicha acusación de S. R. S. entra en contradicción con todo lo sucedido en PxC hasta que Farrerons dimitiera de su cargo como secretario general y,acto seguido, se diera de baja del partido en octubre de 2003. Por no hablar de los antecedentes ideológicos de Jaume Farrerons recogidos nada menos que por la Enciclopedia Catalana y decenas de documentos políticos (por ejemplo, el blog personal FILOSOFÍA CRÍTICA) o textos de filosofía —publicados— donde Farrerons rechaza el racismo e incluso se declara antirracista.

Aquí otro tweet con la información acreditativa enlazada:

Pocos meses antes de dimitir como secretario general de PxC, Jaume Farrerons mantuvo un durísimo enfrentamiento con un periodista de «El Mundo» que le coaccionó descaradamente: o aceptaba el calificativo de racista y xenófobo en los artículos de prensa sobre el partido o dicho medio de comunicación practicaría un apagón informativo en perjuicio de la PxC. Farrerons le respondió que no iba a cambiar publicidad gratis por imputaciones de delito que a la larga encallarían el proyecto en el callejón sin salida de un bajísimo e insuperable techo electoral. El secretario general de PxC había emitido una nota de prensa (que aparece enlazada en el segundo tweet supra) donde avisaba a los periodistas de que las imputaciones de delito sin fundamento contra la PxC tendrían consecuencias judiciales. Sin embargo, Josep Anglada i Rius, presidente de PxC, consideraba que la acusación de racista y xenófobo suscitaba de hecho mucha popularidad («un filón publicitario» [sic]) y así lo explicó en varias reuniones ejecutivas. Anglada llamó entonces por teléfono al periodista extorsionador de «El Mundo» y le pidió disculpas por la osadía de Farrerons. Es decir, el presidente le enmendó la plana al secretario general y «aceptó el trato» con el periodista pisoteando la directriz estratégica impuesta por la Declaración Programática aprobada en el Congreso fundacional de PxC. Años después se pudieron comprobar las nefastas consecuencias de dicha decisión alocada y suicida, con la PxC repleta de racistas y ultraderechistas de la peor calaña, quienes han concluido su abyecta «tarea» con la auto-disolución del partido. Farrerons cumplió ipso facto la palabra dada, acusó a Anglada de vulnerar el mandato congresual y rompió el carnet en plena campaña electoral. Véanse en la hemeroteca las notas de prensa de «El Mundo» 26/10/2003 («El ‘número 2’ de Plataforma per Catalunya se da de baja») y «El Periódico» 26/10/2003 («Dimite el número 2 del partido de Anglada»). Se conservan íntegros, con sus correspondientes reports, los textos de dichas notas de prensa, que no fueron publicadas en su integridad pero explican con todo lujo de detalles las causas de la ruptura. Éstas pueden resumirse a una sola palabra: el racismo xenófobo de Anglada. Dicha documental resulta incongruente con la afirmación de S. R. S., alguien capaz de mentir conscientemente y que se desacredita a la postre como autor del Expediente R con semejantes trolas de patio de colegio. Pueden probarse otras imposturas de S. R. S., tan fáciles de desmentir como la anterior; que no afectan, empero, a su «autoridad» entre los que se definen esencialmente como creyentes y poco les importa la mentira o la verdad de una aseveración mientras «haga daño» a quienes, en su delirio, consideran satanistas, comunistas, ateos —léase: literalmente, demonios— o similares por el simple hecho de ser sus oponentes políticos.

Stefano Delle Chiaie, capitoste italiano de Gladio en España.

¿ERAN FASCISTAS LOS MERCENARIOS DE GLADIO?

Otra de las cuestiones previas que nos interesa matizar de antemano pero desarrollaremos más tarde es el supuesto carácter fascista de la verdadera trama criminal que se trasluce, insinúa u oculta tras la pirotecnia hueca del Expediente R. Sea cual sea el juicio político o ideológico que nos merezca el fascismo, cabe afirmar que los gladios no eran fascistas, siendo así que sus agentes trabajaban para las «democracias» liberales capitalistas (=dictadura de los bancos). Las instituciones del sistema que les pagaban y fijaban sus objetivos fueron los verdaderos responsables políticos e ideológicos postreros de sus actos. Los delitos de Gladio han sido perpetrados —en última instancia— por la oligarquía capitalista occidental, cuyos intereses son los que, en última instancia, protege la OTAN. Esta organización atentaba contra sus propios conciudadanos, compatriotas y contribuyentes asesinándolos sin piedad. En España, son los gobiernos de UCD, PSOE y PP quienes cargan también con dicha responsabilidad política por los crímenes de Gladio. De ahí que nuestro artículo se subtitule «El cerdo de la Moncloa». En este punto hay que estar ciego para hablar de fascismo cuando el señor X de los GAL era el presidente del gobierno español Felipe González Márquez. Que sus sicarios a sueldo procedieran del bando derrotado en la Segunda Guerra Mundial no convierte las fechorías de Gladio en crímenes fascistas. Los miembros italianos de Gladio pueden considerarse en efecto, en la mayoría de los casos, ex fascistas que después de la guerra se habrían dejado seducir y reclutar recién como mercenarios por los enemigos occidentales del fascismo, todo ello con la hipócrita coartada doctrinal de combatir el comunismo. Los matones de Gladio deben ser tildados de traidores al fascismo. Entre el revolucionario socialista ateo y plebeyo Benito Mussolini y el aristócrata católico reaccionario y monárquico Valerio Borghese hay todo un camino recorrido —del que el propio Mussolini es parcialmente responsable—, cuyo extravío derechista no se pudo enmendar con el radical giro a la izquierda «socialista nacional» de la República de Salò. En realidad, para muchos ex combatientes fascistas, trabajar en beneficio del enemigo sionista —que eso significa cobrar del Pentágono o sus tentáculos— no era una cuestión ideológica: a partir de 1946 se trataba de resolver problemas existenciales urgentes. La colaboración con Occidente comportaba para los gladios ex fascistas el archivo de las causas que pudieran tener pendientes con la justicia de los vencedores, una fuente sólida de ingresos y, en definitiva, el inicio de una nueva vida. Los verdaderos fascistas cayeron en el frente. Ahora bien, dicho esto, no queremos dar a entender, faltando a la verdad —a pesar de todo nuestro desprecio por estos mercenarios del gran capital—, que los gladios ex fascistas fueran simples oportunistas, al menos no siempre, y nos consta que algunos de los más señalados, como Stefano Delle Chiaie, se sintieron moralmente compelidos a auto-justificarse, entrando así en un proceso de reciclaje ideológico que comportó la supresión de los elementos revolucionarios del fascismo y la transmutación interna de aquellos falsos fascistas (o fascistas de ocasión) en vulgares ultraderechistas anticomunistas muy últiles para la oligarquía financiera judía desde la Guerra Fría al actual Batallón Azov. En este psicoanálisis del yo (pseudo) fascista jugó un papel decisivo el ideólogo ultra y colaborador de la CIA Julius Evola, autor de la obra El fascismo visto desde la derecha (1964, 1970), cuyo título resume la naturaleza reaccionaria y fraudulenta del «neofascismo» de posguerra. La destra elevada a categoría metafísico-religiosa. El único miembro de Gladio que, a posteriori, ha denunciado la impostura neofascista es Vincenzo Vinciguerra.  A este tema —el presunto fascismo de Gladio— le dedicaremos cierta atención cuando llegue el momento.

Figueres, la Marca Hispànica, 7 de mayo de 2022.

Editado el 5 de agosto de 2022 para corregir un dato judicial que afecta a Miguel Bernad Remón, secretario general de Manos Limpias.

ÉLITE GLOBALISTA: ¿DE DERECHAS O DE IZQUIERDAS?

Principios, normas y valores de esta publicación

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